Los primeros signos de la apnea del sueño suelen aparecer de forma silenciosa y muchas personas los atribuyen al estrés, al cansancio o a dormir mal de manera puntual. Sin embargo, despertarse con dolor de cabeza, notar la boca seca cada mañana y tener la sensación de no haber descansado, incluso después de haber dormido varias horas, puede ser una señal de alerta. Cuando estos síntomas se repiten y se acompañan de ronquidos intensos, pausas en la respiración o una somnolencia excesiva durante el día, conviene consultar con un profesional para descartar este trastorno del sueño.
La apnea obstructiva del sueño es una afección frecuente que provoca interrupciones repetidas de la respiración mientras la persona duerme. Estas pausas reducen el aporte de oxígeno y obligan al cerebro a realizar pequeños despertares para recuperar una respiración normal, aunque el afectado no llegue a ser consciente de ello. Como consecuencia, el descanso pierde calidad y aparecen síntomas que afectan tanto al bienestar como a la salud cardiovascular y al rendimiento diario. La Clínica Universidad de Navarra destaca que el síndrome de apnea obstructiva del sueño puede aumentar el riesgo de hipertensión, accidentes cerebrovasculares y accidentes de tráfico debido a la somnolencia diurna. Por lo tanto, resulta clave detectar los síntomas de forma precoz para facilitar el diagnóstico e iniciar un tratamiento adecuado que mejore notablemente la calidad de vida.
Los posibles signos que no conoces de la apnea del sueño
Dolor de cabeza al despertar y sueño no reparador
Uno de los síntomas más característicos es el dolor de cabeza matutino. Según explica TuaSaude, suele presentarse como una sensación de presión difusa que mejora conforme avanza la mañana. “Este dolor está relacionado con las alteraciones en los niveles de oxígeno y dióxido de carbono que se producen durante las pausas respiratorias”, mencionan los especialistas.
A este síntoma se suma una sensación persistente de cansancio, incluso después de haber dormido las horas recomendadas. La persona puede levantarse con la impresión de no haber descansado y experimentar falta de energía desde el inicio del día.
Ronquidos fuertes y pausas en la respiración
Los ronquidos intensos y repetitivos constituyen uno de los signos más conocidos de la apnea del sueño. No obstante, roncar por sí solo no significa necesariamente padecer este trastorno.
Lo que sí resulta especialmente característico son las pausas respiratorias observadas por la pareja o por otra persona que comparte la habitación. Tras varios segundos sin respirar, suele producirse un jadeo o una sensación de ahogo antes de recuperar el ritmo respiratorio normal.
La Clínica Universidad de Navarra señala que estos episodios de apnea o hipopnea se repiten durante la noche y provocan una fragmentación constante del sueño.
Sequedad de boca y molestias al despertar
Dormir con la boca abierta debido a las dificultades respiratorias favorece la aparición de sequedad bucal y molestias en la garganta al levantarse.
El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI) también incluye la resequedad en la boca entre los síntomas frecuentes que pueden aparecer junto con la apnea del sueño. Aunque este signo puede deberse a otras causas, adquiere mayor importancia cuando aparece acompañado de ronquidos y sueño no reparador.
Somnolencia durante el día y problemas de concentración
La consecuencia más habitual de un descanso interrumpido es la somnolencia diurna excesiva. Muchas personas tienen dificultades para mantenerse despiertas durante reuniones, mientras leen o incluso al conducir.
«Además del sueño constante, pueden aparecer problemas para concentrarse, olvidos frecuentes, disminución del rendimiento laboral o académico e irritabilidad», advierten los profesionales.
Según la Clínica Universidad de Navarra, esta pérdida de calidad del sueño aumenta el riesgo de accidentes de tráfico y repercute negativamente en la capacidad intelectual y en las actividades cotidianas.
Despertares frecuentes y necesidad de orinar
Otro síntoma poco conocido consiste en despertarse varias veces durante la noche para ir al baño sin una causa urológica aparente.
El NHLBI indica que levantarse repetidamente para orinar puede formar parte del cuadro clínico de la apnea del sueño, al igual que el insomnio o la dificultad para mantener un sueño continuo.
Algunas personas también experimentan sensación de asfixia al despertarse de forma brusca o notan que su sueño es especialmente inquieto.
¿Qué factores aumentan el riesgo de padecer apnea del sueño?
No todas las personas presentan el mismo riesgo. La Clínica Universidad de Navarra explica que la obstrucción de las vías respiratorias puede deberse a diferentes factores anatómicos, como un paladar grande y flácido, una lengua de mayor tamaño, una mandíbula pequeña o una obstrucción nasal.
Asimismo, la obesidad constituye uno de los principales factores predisponentes, junto con determinadas alteraciones endocrinas, enfermedades neuromusculares o malformaciones maxilofaciales.
Conocer estos factores ayuda a identificar a quienes pueden beneficiarse de una evaluación médica antes de que aparezcan complicaciones importantes.
