Marearse en un supermercado, un centro comercial o cualquier espacio abarrotado puede resultar desconcertante, sobre todo cuando no existe una sensación clara de que todo gire. En estos lugares coinciden numerosos estímulos: personas caminando, pasillos extensos, estanterías repetidas, luces, pantallas y patrones visuales que cambian continuamente. Según explica la doctora y otorrinolaringóloga Alharilla Montilla, el equilibrio depende de la información que proporcionan los ojos, el oído interno, los músculos y las articulaciones. “Cuando el cerebro tiene dificultades para integrar esas señales, algunas personas pueden experimentar una sensación persistente de inestabilidad, balanceo o vaivén que se intensifica precisamente en entornos visualmente exigentes”, menciona la especialista respecto a si te mareas en supermercados, y la respuesta puede ser el MPPP.
Ello puede estar relacionado con el mareo postural-perceptual persistente, conocido como MPPP, una alteración del equilibrio que puede interferir notablemente en las actividades cotidianas. La Clínica Cleveland señala que suele provocar una sensación de balanceo o inestabilidad, más que el giro característico del vértigo. «Aunque puede aparecer de manera espontánea, habitualmente comienza después de un episodio que afecta al equilibrio, como un vértigo, una migraña vestibular o una neuritis vestibular», comentan los expertos. El problema puede mantenerse después de que el desencadenante inicial haya desaparecido, porque el sistema encargado de interpretar las señales del cuerpo y del entorno deja de coordinarlas adecuadamente. Por eso, entrar en una tienda, utilizar una pantalla o viajar en coche puede aumentar las molestias.
¿Cómo se manifiesta el MPPP?
El nombre de esta afección ayuda a entender sus características. Es persistente porque los síntomas aparecen durante la mayoría de los días durante al menos tres meses. Es postural porque pueden empeorar al permanecer erguido, y es perceptual porque existe una sensación de desequilibrio aunque el entorno permanezca estable.
La Clínica Cleveland describe el mareo como un balanceo o vaivén parecido a encontrarse sobre un barco. También pueden aparecer dificultad para concentrarse, niebla mental, problemas de memoria a corto plazo o una sensación de desconexión respecto al propio cuerpo o al entorno. Los síntomas pueden durar horas y variar de intensidad a lo largo del día.
¿Qué ocurre cuando hay demasiados estímulos visuales: MPPP?
En condiciones normales, el cerebro combina continuamente las señales procedentes de la visión, el oído interno y el sistema musculoesquelético para determinar dónde está el cuerpo y cómo se está moviendo.
Sin embargo, algunas personas desarrollan una sensibilidad excesiva ante determinados estímulos visuales. La doctora Alharilla Montilla explica que los pasillos largos, las estanterías repetidas o el movimiento constante de otras personas pueden sobrecargar este procesamiento.
La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) también identifica los supermercados, las alfombras, las baldosas y otros patrones visuales como posibles factores que empeoran la sintomatología. Las pantallas de ordenador y los videojuegos pueden producir un efecto similar.
¿Qué puede desencadenar este mareo o MPPP?
El MPPP suele aparecer después de un episodio relacionado con el equilibrio. Entre los desencadenantes descritos por la Clínica Cleveland figuran el vértigo agudo, el vértigo posicional paroxístico benigno, una lesión en la cabeza, la enfermedad de Ménière, un ataque de pánico, la migraña vestibular y la neuritis vestibular.
Una vez establecido, determinadas situaciones cotidianas pueden mantener o intensificar las molestias. La SEORL-CCC señala que, además de permanecer de pie, pueden influir el movimiento activo, los desplazamientos pasivos en coche, bicicleta o ascensor y la exposición a estímulos visuales complejos.
¿Cómo se diagnostica el MPPP?
El diagnóstico no depende simplemente de sentirse mareado en un lugar concurrido. Según la Asociación de Trastornos Vestibulares, deben cumplirse criterios específicos establecidos por la Sociedad Bárány.
Entre ellos se encuentran presentar mareo, inestabilidad o vértigo sin sensación de giro durante al menos tres meses, que los síntomas empeoren con la postura erguida, el movimiento o los estímulos visuales complejos, y que exista un desencadenante previo relacionado con el equilibrio.
“Además, los síntomas deben generar un deterioro funcional o malestar significativo y no explicarse mejor por otra enfermedad”, aseguran los profesionales. La exploración física, las pruebas de laboratorio y las neuroimágenes no diagnostican por sí mismas el MPPP, aunque pueden utilizarse para detectar otros problemas que puedan coexistir.
¿Qué tratamiento puede ayudar?
El MPPP puede tratarse. La SEORL-CCC señala tres pilares principales: tratamiento médico con determinados antidepresivos, rehabilitación vestibular y psicoterapia cognitivo-conductual.
“La rehabilitación vestibular busca ayudar al cerebro a procesar de nuevo las señales relacionadas con el equilibrio y a reducir progresivamente la sensibilidad ante determinados estímulos”, explican los especialistas. El tratamiento debe adaptarse a cada persona y a la causa que inició el problema.
Por ello, si los mareos aparecen de forma recurrente en supermercados, centros comerciales u otros espacios visualmente exigentes, conviene consultar con un profesional.
Es importante identificar el origen del mareo postural-perceptual persistente porque permite evitar que una molestia persistente termine limitando actividades habituales y facilita encontrar un tratamiento adecuado. De esta manera, reconocer el patrón ayuda a explicar al especialista cuándo aparecen, cuánto duran y qué situaciones los intensifican.






