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Aunque parece algo trivial, el mundo se divide entre los que prefieren ducharse por la noche y los que lo hacen por la mañana. Ambas posiciones son correctas, pero este hábito los distingue y da a conocer cuál es la psicología de cada grupo. En concreto, cada vez más personas prefieren ducharse por la noche por cuestiones prácticas, vienen de fuera, hacen deporte, se duchan y siempre es mejor para ir a la cama (además es un hábito que ofrece relajación antes de dormir).
En general, los que se duchan por la noche lo hacen por razones de higiene, pues básicamente quieren quitarse la suciedad del día. Desarrollan una serie de beneficios de ducharse por la noche, entre los que se encuentran eliminar la suciedad principalmente. «La ducha ayuda a eliminar toda la suciedad, las toxinas ambientales y los contaminantes que pueden afectar negativamente a la piel», dice la doctora Vij, de la Clínica Cleveland.
Cómo son las personas que prefieren ducharse por la noche
Facilitar el sueño
Otra de las razones es que la ducha nocturna facilita el sueño. En este sentido, la experta da a conocer que ducharse por la noche puede ser parte de la rutina nocturna y ayuda a dormir bien.
En el caso de personas que utilizan productos de cuidado de la piel, el baño por la noche ayuda a eliminar los restos de las aplicaciones que quedan en el cuerpo.
Entre ellas, pueden estar el protector solar, las cremas para prevenir arrugas, productos hidratantes y humectantes.
Los expertos de Matarrania dan a conocer que la ducha nocturna calma y ayuda a conciliar el sueño mejor. Por eso bañan a los niños por la noche, para prepararlos para dormir.
Lo cierto es que una ducha por debajo de los 38 grados ayuda a que la temperatura de nuestro cuerpo aumente y una vez hayamos acabado la ducha, esa bajada de la temperatura gradual sea lo que nos va a inducir al sueño poco a poco.
Por tanto, quienes prefieren ducharse por la noche priorizan el descanso, lo práctico y también la higiene para no ensuciar la casa o la cama.
Se autocuidan. En esta línea, además creen que tal hábito nocturno es una forma de cuidado personal y además suelen estar mejor y más activas por la noche. De manera que no les da pereza entrar al baño y pasarse un rato lavando su cuerpo y su cabello.
Aunque no es una regla general, quienes practican este hábito nocturno suelen ser deportistas, porque hacen deporte por la tarde y a últimas horas, y es lo que hace que necesiten ducharse a estas horas.
Los psicólogos de Psicología y Mente analizan el tema y destacan que además de ser malo para la piel ir a dormir con sudor porque puede taponar los poros y provocarte granos, si duermes con otra persona, el olor puede ser bastante molesto. Así que podrías ser un poco respetuoso.
¿Qué es mejor para la piel?
En líneas generales, los seres humanos estamos mejor preparados para convivir con aquellas sudoraciones y polución del exterior.
Es decir, es mejor ducharse por la noche si sueles estar expuesto a la suciedad en tu empleo. En estos casos, una ducha nocturna ayudará a hidratar y recuperar la piel, y evitará las arrugas que suelen aparecer de forma prematura a quienes están más expuestos.
¿Hay que ducharse con agua tibia o fría?
El investigador de la División de Medicina del Sueño de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, Shahab Haghayegh, integra un equipo de profesionales que descubrieron que sumergirse en un baño a una temperatura de entre 40 y 42 grados Celsius durante tan solo 10 minutos, aproximadamente una o dos horas antes de acostarse, daba como resultado menos movimientos y un sueño de mayor calidad.
¿Es necesario ducharse cada día?
Al margen sobre qué es mejor y cómo son quienes hacen duchas nocturnas, los expertos analizan que no siempre es bueno ducharse a diario. Si bien hay unas normas de higiene básicas, los expertos nombran que ello puede convertir a la piel en más vulnerable y reducir el ph. De hecho, en verano, muchas personas se duchan más de dos veces por aquello del sudor, el calor y de la piscina o la sal de la playa.
Según Bepanthol, cuando nos duchamos, la epidermis, que es la capa más externa de la piel, entra en contacto con el agua y el jabón. El uso constante de estos elementos destruye la barrera natural de la piel y, por tanto, su función protectora puede verse alterada.
