La psicología sugiere que los niños de 1960 y 1970 no se volvieron emocionalmente fuerte por una mejor crianza, sólo aprendieron a autorregularse por la negligencia de sus padres

La psicología sugiere que los niños de 1960 y 1970 no se volvieron emocionalmente fuerte por una mejor crianza, sólo aprendieron a autorregularse por la negligencia de sus padres

Está claro que la sociedad cambia y al paso de los años adquirimos nuevas formas de aprendizaje y de vivir. En este caso, hablamos de los niños de los 1960 y 1970, que no se volvieron emocionalmente fuerte por una mejor crianza si no que aprendieron a autorregularse, de la misma forma que muchas otras cosas que se vivían en el momento.

Debemos pensar que era una época sin pantallas, bueno con televisores que tenían uno o dos canales, el cine y la radio. Los teléfonos móviles no existían y ni se esperaban, y todo ello condicionaba una manera de ver la sociedad muy diferente. Un artículo de Indian Deference Review especifica que los niños de aquella época iban solos al colegio, resolvían sus propias disputas en el patio y la única regla era «vuelve antes de la cena». Es decir, había una mayor libertad que ahora en muchos puntos de la vida.

Los niños de 1960 y 1970 no se volvieron emocionalmente fuerte por una mejor crianza

Según este artículo, era una infancia diferente y una que prácticamente ha desaparecido, sustituida por un mundo donde los padres pueden rastrear la ubicación de sus hijos hasta la entrada de casa por la tecnología.

El medio cita un estudio de Cambridge, Development and Psychopathology, que concluye que  cuando los padres el ejercen una vigilancia excesiva, la salud mental de sus hijos puede verse perjudicada.

Es cierto que antes no se hablaba de salud mental. Si había algo, se ocultaba, y ahora, además de que cada vez más niños y adolescentes van al psicólogo también se manifiesta y se normaliza.

Hay más datos de este estudio: los investigadores hallaron vínculos pequeños, pero estadísticamente significativos, entre la sobreprotección parental y la depresión, la ansiedad y otros síntomas. La edad promedio de los participantes era de aproximadamente 20 años, lo que significa que los hallazgos reflejan en gran medida la salud mental de adolescentes y adultos jóvenes.

La sobreprotección parental actual

Aunque los niños de 1960 y 1970 se criaron de otra manera, quizás no todos tuvieron una total libertad ni una crianza como creemos. Actualmente, es verdad que algunos expertos hablan de una sobreprotección parental como que los padres intervienen en los conflictos de los amigos, reescriben en el correo electrónico escolar del niño, se quejan a los profesores cuando su hijo viene enfadado, y esto hace que los niños no puedan autorregular su frustración o problemas.

Este medio también analiza un estudio de Frontiers in Psychology, en el que se examinaron 38 estudios sobre la crianza sobreprotectora y se llegó a una conclusión similar: una relación entre la crianza sobreprotectora y la ansiedad o la depresión.

Sin embargo, casi toda la investigación era transversal, es decir, capturaba un único momento en el tiempo. Un niño ansioso puede provocar un comportamiento más protector por parte de los padres, y ese mayor control puede intensificar la ansiedad, creando un círculo vicioso.

Ahora bien, determinados estudios han encontrados relaciones entre la crianza controladora y síntomas posteriores, pero los autores concluyeron que la evidencia no era lo suficientemente sólida como para establecer una relación de causa y efecto.

El estudio más sólido fue el que siguió a 500 adolescentes desde los 12 hasta los 19 años y descubrió que aquellos que experimentaron niveles elevados y estables de crianza controladora reportaron niveles significativamente más altos de ansiedad y depresión.

El marco teórico de la autodeterminación identifica tres necesidades psicológicas básicas: autonomía, competencia y relación. La sobreprotección parental puede menoscabar directamente las dos primeras al transmitir al niño la idea de que no puede tomar sus propias decisiones ni resolver sus propios problemas. Con el tiempo, este mensaje puede internalizarse.

Cómo eran los niños que nacieron o crecieron entre 1960 y 1970

Vivían de forma más libre, evidentemente sin pantallas, una televisión (con un par de canales), sin móviles y prácticamente sin restricciones de salir y estar tiempo en la calle.

Según el medio Space Daily, esta generación no se perdió nada esencial, sino que vivió una infancia más auténtica, algo que ahora parece haberse diluido. «El juego espontáneo era la norma, y a través de él los niños aprendían habilidades fundamentales como negociar, tomar decisiones o gestionar sus emociones sin intervención externa», comentan los expertos.

Ahondando en la infancia feliz que vivimos los que nacimos en los 70, y los que lo hicieron antes o poco después, se especifica que las emociones se transmiten de adultos a niños. Así lo ven desde De Par en Par Psicología, donde se subraya que las emociones se transmiten de adultos a menores como si fueran un reflejo. Este “fenómeno espejo” implica que los niños absorben tanto las emociones positivas como las negativas del entorno familiar.

 

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