Contenido
- 0.1 Esto es lo que dice de ti la psicología si siempre usas la misma taza para tomar el café
- 0.2 El significado de que olvides los nombres de las personas con facilidad, según los expertos
- 0.3 ¿Qué significa hacer siempre las maletas a última hora? Los psicólogos tienen la explicación
- 1 ¿Qué es el TDAH y cuáles son sus síntomas principales?
La ansiedad y el TDAH suelen confundirse porque comparten síntomas como la dificultad para concentrarse, la inquietud y el insomnio. Sin embargo, no son lo mismo ni tienen el mismo origen. La ansiedad es una respuesta emocional ante situaciones percibidas como amenazantes, mientras que el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es una condición del neurodesarrollo con base biológica. Es importante comprender sus diferencias para evitar diagnósticos erróneos y recibir el tratamiento adecuado. En este sentido, diversas organizaciones especializadas advierten que pueden coexistir, lo que complica aún más su identificación clínica.
Según instituciones clínicas y académicas, las personas con TDAH presentan dificultades en las funciones ejecutivas, habilidades mentales que permiten organizarse, planificar, administrar el tiempo y regular las emociones. Estas dificultades pueden generar problemas académicos, laborales y familiares, aumentando el estrés cotidiano. Ese estrés sostenido puede derivar en ansiedad, lo que explica por qué ambas condiciones aparecen con frecuencia juntas. Según la Asociación del Trastorno por Déficit de Atención (ADDA), es común que un adulto con TDAH también cumpla criterios para un trastorno de ansiedad. A su vez, el portal Understood señala que distinguirlas requiere una evaluación profesional cuidadosa, ya que los síntomas pueden parecer similares a simple vista, pero su causa y evolución difieren de manera significativa.
¿Qué es el TDAH y cuáles son sus síntomas principales?
El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que suele manifestarse en la infancia, aunque en muchos casos se diagnostica en la edad adulta. Se caracteriza por tres ejes sintomáticos: falta de atención, hiperactividad e impulsividad.
La falta de atención incluye olvidos frecuentes, dificultad para organizar tareas y tendencia a distraerse con facilidad. La hiperactividad puede expresarse como necesidad constante de movimiento o de hablar en exceso. La impulsividad implica actuar sin pensar, interrumpir o tener problemas para esperar turnos.
Según especifica el psiquiatra Jordi Risco, el TDAH no se origina en el estrés ni en la ansiedad, sino en diferencias neurológicas persistentes. Esto significa que la persona puede presentar dificultades incluso en contextos tranquilos.
«Los síntomas suelen comenzar en la niñez y mantenerse, con distintas manifestaciones, a lo largo de la vida. Además, el TDAH se clasifica según predominen síntomas de inatención, hiperactividad-impulsividad o una combinación de ambos perfiles», describe el especialista.
¿Qué es la ansiedad y cómo se manifiesta?
La ansiedad es una reacción natural ante el peligro. Se vuelve problemática cuando es excesiva, constante o desproporcionada respecto a la situación. En esos casos puede diagnosticarse un trastorno de ansiedad.
«Los síntomas incluyen preocupaciones persistentes, tensión muscular, palpitaciones, sudoración, miedo a equivocarse y dificultad para relajarse o dormir», comenta Jordi Risco.
A diferencia del TDAH, el psiquiatra asegura que la dificultad para concentrarse en la ansiedad suele ser secundaria. «La mente no cambia de foco constantemente, sino que queda atrapada en pensamientos anticipatorios y catastróficos», sostiene.
Según especialistas citados por Good Health Psych, los trastornos de ansiedad pueden aparecer en distintas etapas de la vida y adoptar formas diversas, como trastorno de pánico o ansiedad generalizada. En muchos casos, su desarrollo está influido por factores genéticos, temperamentales y ambientales.
¿Por qué se confunden la ansiedad y el TDAH?
Para los expertos, ambas condiciones pueden provocar inquietud física, sensación de saturación mental, insomnio y problemas de concentración. Sin embargo, la causa subyacente es distinta.
«Una persona con TDAH se distrae porque su atención cambia de estímulo con rapidez, incluso sin estar preocupada», afirman desde Good Health Psych. En cambio, indican que una persona con ansiedad pierde concentración porque está absorta en pensamientos de miedo o preocupación.
También difieren en su evolución. El TDAH comienza en la infancia, aunque no siempre se detecta de inmediato. Los trastornos de ansiedad pueden surgir en cualquier momento de la vida y variar según las experiencias vitales. Además, el TDAH tiene mayor prevalencia en hombres, mientras que los trastornos de ansiedad son más frecuentes en mujeres.
¿Cómo saber si se trata de ansiedad, TDAH o ambos?
Profesionales de Understood destaca que la clave está en analizar el contexto y la persistencia de los síntomas. Si la dificultad para concentrarse ocurre incluso en momentos de calma y ha estado presente desde la infancia, puede tratarse de TDAH. «Si aparece principalmente en situaciones que generan preocupación y se acompaña de miedo constante, es más probable que sea ansiedad», describen.
No obstante, advierten que ambas pueden coexistir. «La ansiedad puede intensificar los síntomas del TDAH, dificultando aún más la organización y la regulación emocional», aseguran. A su vez, los problemas derivados del TDAH pueden alimentar la preocupación y la autoexigencia.
Por eso, las organizaciones especializadas recomiendan evaluar ambas condiciones por separado y diseñar un abordaje integral. En este sentido, sugieren que un diagnóstico preciso permite implementar estrategias específicas, mejorar la calidad de vida y reducir el impacto funcional en el día a día.






