Elegir entre mayonesa o kétchup parece una cuestión de gustos, especialmente cuando acompañan unas patatas fritas, una hamburguesa o cualquier plato cotidiano. Sin embargo, cuando se intenta comer de forma equilibrada, surge una duda razonable: ¿cuál de las dos salsas es la opción más saludable? La respuesta no depende únicamente de las calorías. La mayonesa concentra mucha más energía y grasa, mientras que el kétchup suele aportar menos calorías, pero puede contener cantidades considerables de azúcar y sal. Por eso, comparar ambas requiere mirar su composición y, sobre todo, la cantidad que finalmente llega al plato.
La nutricionista Renate Akkerman, de la Universidad de Maastricht, Campus Venlo, explica al medio Quest que la mayonesa contiene principalmente grasas insaturadas debido al aceite vegetal empleado en su elaboración. Estas grasas pueden formar parte de una alimentación saludable, por lo que no sería correcto considerar automáticamente perjudicial cualquier alimento con grasa. El kétchup, en cambio, prácticamente no aporta grasa y, por esa razón, resulta mucho menos calórico. Su principal inconveniente está en otro lugar: las versiones comerciales pueden incorporar azúcares y bastante sal. El Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer advierte, además, que estos condimentos pueden esconder cantidades importantes de azúcar, grasa o sal y que las calorías de una cucharada pueden acumularse fácilmente cuando se utilizan de manera generosa.
Mayonesa o kétchup: ¿cuál aporta menos calorías?
Si el criterio principal son las calorías, el kétchup parte con ventaja. Los datos compartidos por Ana Ydalina Pichardo Nuñez, especialista en Medicina Interna, Gastroenterología y Nutrición Clínica, sitúan al kétchup en unas 104 calorías por cada 100 gramos.
La mayonesa convencional, en cambio, puede llegar a las 785 calorías por esa misma cantidad cuando está elaborada con aceite de oliva. En las versiones light, la cifra puede reducirse hasta unas 298 calorías.
“La diferencia se explica principalmente por la composición. La mayonesa contiene una elevada proporción de grasa, mientras que el kétchup apenas aporta lípidos”, menciona la experta. Así, para quien busca reducir el aporte energético de una comida, una pequeña cantidad de kétchup suele ser la alternativa más ligera.
Las grasas de la mayonesa también importan
Que la mayonesa tenga más calorías no significa que toda su composición sea negativa. Según Akkerman, las grasas presentes son principalmente insaturadas cuando se utiliza aceite vegetal. Estas grasas pueden integrarse en una alimentación saludable.
Ana Ydalina Pichardo Nuñez señala que la mayonesa entera puede contener alrededor de 87,38 gramos de grasa por cada 100 gramos, frente a los apenas 0,2 gramos del kétchup. “Por eso, la cantidad resulta especialmente importante. Una cucharada abundante de mayonesa puede incrementar considerablemente la energía total de una comida”, sostiene la profesional.
Además, el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer indica que una cucharada de mayonesa comercial, de unos 13 gramos, aporta aproximadamente 90 calorías. Las variedades light pueden situarse entre 35 y 50 calorías por cucharada.
El azúcar y la sal del kétchup
El kétchup gana la comparación calórica, pero eso no significa que pueda consumirse sin límites. Su receta suele combinar tomate, vinagre, azúcar y especias, y las variedades comerciales pueden incorporar azúcar y sal añadidos.
El Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer señala que una ración habitual de una cucharada puede contener casi una cucharadita de azúcar. Por ello, recomienda revisar el etiquetado y escoger, cuando sea posible, versiones con menor cantidad de azúcar y sal.
Los datos aportados por Pichardo Nuñez también muestran una diferencia interesante en el sodio: el kétchup alcanza 910 miligramos por cada 100 gramos, mientras que la mayonesa entera aporta 330 miligramos y la versión light, 750 miligramos.
La cantidad marca la diferencia
María Sol Contreras Martínez, nutricionista, recuerda que tanto el kétchup como la mayonesa son alimentos ultra procesados y que no necesitan formar parte de la alimentación diaria. No obstante, puntualiza que esto no significa que estén prohibidos. Pueden consumirse ocasionalmente dentro de una alimentación equilibrada.
Esta idea coincide con la valoración de Akkerman: no es necesario renunciar a las salsas, sino controlar la cantidad. El problema aparece cuando una cucharada se convierte en varias y el condimento deja de ser un acompañamiento para convertirse en una parte importante del plato.
¿Mayonesa o kétchup?
En una comparación directa, el kétchup es la opción más ligera porque aporta muchas menos calorías y prácticamente nada de grasa. Sin embargo, suele contener más azúcar y sodio. La mayonesa tiene un aporte energético muy superior, aunque buena parte de su grasa puede ser insaturada.
Por tanto, ninguna de las dos necesita desaparecer de la mesa. La elección puede depender del conjunto de la alimentación, las cantidades y la frecuencia de consumo. Como señalan las fuentes consultadas, la clave está menos en demonizar una salsa que en utilizarla con moderación.






