Contenido
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- 1 El ejercicio que ayuda a cuidar el corazón y mejorar la circulación
El yoga es una disciplina milenaria que nació en la India y que, con el paso de los siglos, ha conseguido extenderse por todo el mundo por su capacidad para combinar el bienestar físico y mental. A diferencia de otras actividades centradas únicamente en el ejercicio corporal, esta práctica reúne movimiento, respiración y concentración en una misma experiencia. Cada vez más personas recurren al yoga no solo para ganar flexibilidad o reducir el estrés, sino también para mejorar aspectos concretos de la salud. Entre sus beneficios más destacados está su capacidad para cuidar el corazón, mejorar la circulación y ayudar al organismo a funcionar de manera más eficiente.
La circulación realiza una función esencial en el organismo porque es la responsable de transportar oxígeno y nutrientes a los tejidos y órganos. Cuando el flujo sanguíneo no funciona adecuadamente pueden aparecer síntomas como sensación de piernas cansadas, hinchazón, hormigueo o fatiga. Según explica el Instituto Internacional de Ciencias Deportivas, muchas modalidades de yoga engloban movimientos físicos y ejercicios respiratorios capaces de mejorar el flujo sanguíneo y contribuir a la salud cardiovascular. Del mismo modo, el Centro para la Restauración Venosa destaca que esta disciplina constituye una alternativa suave y natural para favorecer la salud de las venas, especialmente en personas que pasan muchas horas sentadas, permanecen de pie durante largos periodos o presentan problemas venosos relacionados con factores hereditarios.
El ejercicio que ayuda a cuidar el corazón y mejorar la circulación
Uno de los principales beneficios del yoga consiste en estimular el movimiento de la sangre por todo el cuerpo. Muchas posturas engloban una combinación de estiramiento y relajación muscular que favorece una circulación más eficiente.
El doctor y cirujano vascular Mario González explica que la alternancia entre compresión y liberación de diferentes zonas corporales facilita el flujo sanguíneo.
Además, los movimientos realizados durante una sesión de yoga pueden aumentar ligeramente la frecuencia cardiaca, ayudando al sistema cardiovascular a trabajar de forma más activa. «Esto favorece una mejor distribución del oxígeno y de los nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento del organismo», menciona González.
Algunas posturas invertidas también desempeñan un papel importante. El Instituto Internacional de Ciencias Deportivas señala que posiciones como la postura del puente o determinadas inversiones permiten aumentar temporalmente el flujo de sangre hacia determinadas áreas del cuerpo, incluido el corazón.
Los beneficios del yoga para mejorar la circulación
La salud venosa es otro aspecto que puede verse favorecido por la práctica regular del yoga. El Centro para la Restauración Venosa explica que los problemas relacionados con las venas, como la aparición de varices, suelen afectar a personas con sobrepeso, predisposición genética o trabajos que exigen muchas horas de pie.
El yoga ayuda a fortalecer los músculos que rodean las venas, especialmente los situados en las piernas. Cuando la musculatura es más fuerte, la sangre puede impulsarse con mayor eficacia hacia el corazón, evitando su acumulación en las extremidades inferiores.
También puede contribuir a disminuir la inflamación. La respiración controlada y los ejercicios de relajación reducen los niveles de estrés y la producción de cortisol. Este proceso puede disminuir algunos factores que favorecen problemas circulatorios y vasculares.
Otro aspecto importante es la estimulación del sistema linfático. Según Mario González, el drenaje linfático permite eliminar sustancias de desecho y líquidos acumulados, reduciendo la sensación de hinchazón y favoreciendo el bienestar general.
¿Qué posturas de yoga mejoran la circulación?
Existen determinadas posturas especialmente recomendadas para favorecer el flujo sanguíneo y aliviar molestias asociadas a una mala circulación.
La postura del perro boca abajo o Adho Mukha Svanasana es una de las más conocidas. Esta posición crea una especie de «V» invertida con el cuerpo y ayuda a estirar piernas, espalda y pantorrillas. Entre sus beneficios destaca el impulso del retorno sanguíneo y la disminución de la tensión acumulada.
Otra postura especialmente popular es piernas contra la pared o Viparita Karani. Se trata de una posición sencilla y relajante que consiste en permanecer tumbado con las piernas elevadas apoyadas sobre una pared. Gracias a la acción de la gravedad, la sangre puede regresar con mayor facilidad hacia el corazón, reduciendo la pesadez en las piernas.
También destaca Guerrero II o Virabhadrasana II. Esta postura fortalece las piernas, activa la musculatura y mejora la postura corporal. Además, contribuye a evitar la acumulación de sangre en determinadas zonas y favorece una mejor oxigenación.






