Contenido
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- 0.2 Hacer remo está bien, pero este es el ejercicio favorito de Laura Escanes con el que fortalecerás tu espalda mucho más rápido
- 0.3 Hacer pesas está bien, pero hay un ejercicio mejor para ganar músculo en los brazos a partir de los 40 años
- 1 Los ejercicios funcionales para mayores de 65 años
Los adultos mayores pueden disfrutar de una vida activa y saludable si implementan hábitos responsables en la alimentación, el descanso y la actividad física. En este sentido, realizar ejercicios después de los 65 años no es solo una cuestión estética, sino una inversión directa en autonomía, movilidad y bienestar general. Con el paso del tiempo, el cuerpo experimenta cambios naturales como la pérdida de masa muscular, menor densidad ósea y reducción del equilibrio, factores que pueden afectar la independencia. Sin embargo, la evidencia científica demuestra que el ejercicio adecuado ayuda a frenar estos procesos.
La incorporación de movimientos funcionales y adaptados a la edad permite conservar la fuerza necesaria para realizar tareas cotidianas sin depender de terceros y reduce significativamente el riesgo de caídas. Los especialistas coinciden en que no se trata de entrenamientos intensos, sino de rutinas seguras y progresivas que reproduzcan acciones habituales como levantarse, caminar o girar el tronco. Los ejercicios funcionales para mayores de 65 años trabajan varios grupos musculares al mismo tiempo, mejorando coordinación, estabilidad y confianza corporal. Según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), mantener la fuerza y el equilibrio es fundamental para prevenir caídas, uno de los principales problemas de salud en esta etapa. A su vez, la Clínica Cleveland destaca la importancia de ejercicios simples y controlados que fortalezcan piernas y tronco.
Los ejercicios funcionales para mayores de 65 años
Desde Más Vida Salud destacan que los ejercicios funcionales imitan gestos cotidianos y permiten mantener la independencia. A diferencia de los movimientos aislados, involucran varios grupos musculares al mismo tiempo. A su vez, destacan que favorecen la coordinación y la estabilidad, dos capacidades esenciales para desenvolverse con seguridad en casa y en la calle.
Sentadilla con silla para fortalecer piernas y equilibrio
La sentadilla con apoyo en silla es uno de los ejercicios más recomendables para los mayores de 65 años. Consiste en pararse con los pies separados al ancho de los hombros, mantener el pecho erguido y flexionar lentamente las rodillas como si se fuera a sentar. Luego, se vuelve a la posición inicial presionando con los talones. Este movimiento fortalece cuádriceps, glúteos, isquiotibiales y músculos centrales.
«Entre sus beneficios, la mejora para levantarse de una silla, subir escaleras y mantener la postura. Además, contribuye a reducir el riesgo de caídas al reforzar la musculatura de la parte inferior del cuerpo», explican miembros de Más Vida Salud.
Flexiones de pared para la parte superior del cuerpo
Las flexiones contra la pared son una alternativa segura a las tradicionales en el suelo. Para realizarlas, se colocan las manos a la altura de los hombros apoyadas en la pared, se flexionan los codos acercando el pecho y luego se empuja para volver atrás.
Este ejercicio para mayores de 65 años, y para todos, fortalece pecho, hombros, tríceps y músculos estabilizadores del tronco. La fisióloga del ejercicio Katie Lawton, de la Clínica Cleveland, asegura que mantener fuerte la parte superior del cuerpo facilita actividades diarias como empujar puertas o incorporarse de la cama. Además, es suave para las articulaciones.
Ejercicios de equilibrio para prevenir caídas en mayores de 65 años
El deterioro del equilibrio es uno de los principales factores asociados a caídas en personas mayores. Por ello, trabajar esta capacidad resulta prioritario. La SEGG recomienda movimientos lentos y controlados que desafíen la estabilidad sin comprometer la seguridad.
Levantamiento de talones para mejorar estabilidad
Ponerse de puntillas fortalece músculos de pies, tobillos y pantorrillas. Basta con elevar lentamente los talones, mantener la posición unos segundos y descender de forma controlada. Puede realizarse entre cinco y veinte repeticiones.
Este ejercicio ayuda a mejorar la estabilidad y la capacidad de reacción ante tropiezos. Con el envejecimiento, la pérdida de masa muscular influye en el equilibrio. Mantener activos los grandes grupos musculares, como glúteos y cuádriceps, resulta clave para sostener el cuerpo con firmeza.
Caminar en línea recta y apoyo unipodal
Caminar colocando un pie delante del otro o mantenerse unos segundos sobre una sola pierna son prácticas sencillas que fortalecen la coordinación. Estas actividades estimulan el sistema neuromuscular y ayudan a recuperar la confianza al desplazarse.
Con la práctica constante, muchas personas reducen el miedo a moverse, un factor que influye directamente en la prevención de caídas. La combinación de fuerza y equilibrio potencia la seguridad y favorece la autonomía.
De ahí que haya muchas actividades recomendables para mayores de 65 años, aquellos que priorizan la funcionalidad, la estabilidad y la progresión gradual. Sentadillas con silla, flexiones de pared y levantamientos de talones constituyen opciones accesibles y eficaces.
A medida que aumenta la fuerza, pueden añadirse variantes más exigentes o combinarla con ejercicios dinámicos. Su versatilidad, bajo impacto y eficacia la convierten en una herramienta imprescindible en cualquier programa de entrenamiento orientado a la salud y al fortalecimiento integral del cuerpo.






