Cumplir 50 años no significa renunciar a ganar músculo, mejorar la condición física o incorporar nuevos hábitos saludables. Cada vez más mujeres descubren que el entrenamiento de fuerza puede convertirse en un aliado para afrontar los cambios asociados a la edad y mantener una buena calidad de vida. La periodista Mónica Carrillo es un ejemplo de esta evolución: la presentadora de Antena 3 ha compartido cómo el ejercicio ha pasado a formar parte de su rutina y cómo la constancia le ha permitido sentirse mejor física y mentalmente. Su experiencia trae a colación una cuestión importante: empezar a entrenar también tiene sentido cuando se llega a los 50.
Carrillo, que cumplió medio siglo en septiembre de 2026, ha explicado que al principio le costó acostumbrarse a la disciplina de los entrenamientos funcionales. Sin embargo, con esfuerzo y perseverancia consiguió superar la pereza y convertir la actividad física en un hábito. Sus sesiones incluyen ejercicios de fuerza, trabajo con pesas y movimientos funcionales, además de disciplinas como el yoga. La periodista ha reconocido que no siempre acude al gimnasio con ganas, pero que suele acabar las sesiones con una sensación de bienestar. Su testimonio demuestra que mantener una rutina no depende exclusivamente de la motivación diaria. También requiere encontrar una actividad adecuada, establecer objetivos realistas y comprender que los beneficios del ejercicio van mucho más allá de los cambios físicos que se aprecian frente al espejo.
Cómo entrena Mónica Carrillo a los 50 años
La rutina de Mónica Carrillo combina ejercicios destinados a trabajar distintos grupos musculares. En los vídeos que comparte en sus redes sociales aparecen movimientos como el remo, las sentadillas, las flexiones, el hip thrust y ejercicios con kettlebells o sistemas de suspensión TRX. También ha incorporado un chaleco lastrado de seis kilos para aumentar la exigencia de determinados movimientos.
Este enfoque funcional permite trabajar la fuerza mediante ejercicios que implican diferentes partes del cuerpo. Bajo la orientación de su entrenador, Daniel Jiménez, la periodista ha ido incorporando estos hábitos a su vida cotidiana.
Carrillo también practica yoga, una disciplina que puede complementar el trabajo muscular al favorecer la movilidad, la flexibilidad y la conciencia corporal. La combinación de actividades permite abordar distintas dimensiones de la condición física sin depender de una única modalidad deportiva.
Los beneficios del entrenamiento de fuerza a partir de los 50
El trabajo muscular adquiere especial importancia con el paso de los años porque ayuda a contrarrestar la pérdida de masa y fuerza muscular asociada al envejecimiento. Mantener estos recursos físicos facilita actividades cotidianas como levantarse de una silla, subir escaleras, cargar bolsas o desplazarse con mayor seguridad.
El Servicio Nacional de Salud británico (NHS) explica en su guía sobre ejercicios para mejorar la fuerza y la flexibilidad que este tipo de actividad contribuye a conservar la densidad ósea, mejorar el equilibrio y ralentizar la pérdida de músculo y hueso relacionada con la edad. Estos beneficios hacen que el entrenamiento resulte interesante también para quienes no buscan cambios estéticos.
Además, trabajar la musculatura puede ayudar a mantener una postura adecuada y mejorar la capacidad para realizar esfuerzos. No obstante, los resultados dependen de la regularidad, la intensidad, la técnica y la adaptación de los ejercicios a cada persona.

Cumplir 50 años no quiere decir seguir una rutina idéntica a la de otra mujer de la misma edad: el punto de partida y las necesidades individuales siguen siendo determinantes.
La importancia de la constancia y el bienestar mental
En su experiencia, Mónica Carrillo ha destacado que el ejercicio también repercute en su estado de ánimo. La periodista ha explicado que algunos días acude a entrenar sin demasiadas ganas, incluso cuando siente molestias propias del esfuerzo, pero suele terminar con una sensación de satisfacción y bienestar.
La actividad física regular puede contribuir a reducir los síntomas de ansiedad y depresión y favorecer la salud mental. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recoge estos efectos en sus recomendaciones sobre actividad física, que también subrayan la importancia de mantenerse activo para cuidar la salud general.
Cuánto ejercicio conviene hacer a esta edad
Para quien lleva tiempo sin entrenar, lo más sensato es comenzar progresivamente y aprender la técnica antes de aumentar las cargas. La supervisión de un profesional puede ayudar a seleccionar los ejercicios, ajustar la intensidad y evitar errores que dificulten la evolución.
La historia de Mónica Carrillo transmite una idea clara: a los 50 años todavía es posible incorporar hábitos que mejoren la fuerza, la movilidad y el bienestar emocional. Más que perseguir una transformación rápida, el objetivo consiste en construir una relación duradera con el ejercicio y cuidar el cuerpo para disfrutar de una vida activa durante más tiempo.






