Contenido
- 0.1 Pilates para abdominales: Esculpe tu core con estos 15 ejercicios
- 0.2 Ni pesas ni caminatas: este es el mejor ejercicio para los mayores de 65 años, según los entrenadores
- 0.3 La rutina de ejercicio de Cristina Pedroche en sus peores días: “A veces incluso lloro”
- 1 Este es el entrenamiento que más beneficios da a partir de los 60
- 2 El impacto emocional de hacer ejercicio después de los 60
Para tener calidad de vida no hace falta ser atleta ni tener mucha experiencia en el mundo de los deportes. Tampoco es necesario vestirse de lycra ni apuntarse al gimnasio más caro del barrio. Para los mayores de 60 que quieren mantenerse activos sin romperse la espalda en el intento, existe una práctica que lleva siglos funcionando.
Lo curioso es que no siempre se le da la importancia que merece; se suele ver como algo lejano, algo que aparece en películas o que se hace a paso de tortuga. Sin embargo, cada vez más investigaciones apuntan a que podría ser una de las formas más eficaces (y sostenibles) de cuidar la salud física y mental a medida que pasan los años.
El ejercicio para la «eterna juventud» es el Tai Chi y el Chi Kung (también conocido como Qi Gong). Dos disciplinas hermanas, de origen chino, que combinan movimientos lentos y coordinados, respiración profunda y atención plena.
Este es el entrenamiento que más beneficios da a partir de los 60
La comunidad científica ha empezado a prestarle atención en serio. Universidades como Harvard, Stanford o la de Queensland en Australia han publicado estudios que lo confirman: practicar Tai Chi o Chi Kung de forma regular no sólo ayuda a mantener la forma física, también tiene un impacto directo sobre las funciones cognitivas. Es decir, ayuda a pensar mejor, a concentrarse más, y a mantener la memoria en forma.
Por otro lado, su efecto sobre el equilibrio y la coordinación lo convierte en un aliado clave para prevenir caídas, uno de los mayores riesgos en la vejez. Basta con mirar las cifras: se estima que una de cada tres mujeres mayores de 80 años sufrirá una fractura de cadera. El Tai Chi reduce ese riesgo casi a la mitad. Y lo hace sin que el cuerpo sufra.
Los movimientos son suaves, circulares, sin rebotes ni impactos. Las articulaciones no se sobrecargan y los músculos se fortalecen desde dentro.
A diferencia de otros ejercicios más exigentes o mecánicos, aquí también se entrena la mente. Recordar la secuencia de movimientos, coordinar respiración y postura, mantener la atención… todo eso es gimnasia cerebral.
Una revisión reciente publicada en BMC Geriatrics analizó 17 ensayos clínicos con más de 2.300 participantes y concluyó que el Tai Chi y el Chi Kung no sólo mejoran la función física, sino que también tienen un impacto directo en la cognición. Según el estudio, “el efecto sobre la mente no depende únicamente de la mejora física, sino que la propia práctica de estas disciplinas tiene un impacto significativo en la agilidad mental”.
El impacto emocional de hacer ejercicio después de los 60
Practicar Chi Kung o Tai Chi implica salir de casa, respirar aire fresco, moverse sin prisa y compartir espacio con otras personas. Todo eso, que parece accesorio, tiene un impacto enorme sobre el estado de ánimo. Disminuye el estrés, mejora el sueño y, según varios estudios, incluso puede ayudar en casos de enfermedades como la fibromialgia, la hipertensión o la diabetes tipo 2.
Eso sí, no es una receta mágica ni una solución rápida. Aprenderlo lleva tiempo, y al principio puede parecer lento o incluso frustrante. Pero esa curva de aprendizaje, lejos de ser un obstáculo, es parte de lo que lo hace tan potente.