El Watsu es una técnica de hidroterapia pasiva que combina masaje shiatsu, movilizaciones articulares y estiramientos en agua templada. La persona flota en posición horizontal, sostenida por un terapeuta, mientras recibe el tratamiento de relajación sin necesidad de realizar ningún movimiento activo. A diferencia del aquafitness o la natación terapéutica, el cuerpo no trabaja, sino que se entrega por completo al agua.
La técnica la creó Harold Dull a principios de los años ochenta en Harbin Hot Springs, California. Dull había estudiado shiatsu en Japón y trasladó sus principios al medio acuático, donde surgió el término Watsu como combinación de water (agua) y shiatsu. Desde entonces se ha extendido a centros de fisioterapia, spas y balnearios en distintos países, aunque en España sigue siendo una práctica poco frecuente fuera del ámbito especializado.
¿Qué es el Watsu, la técnica de relajación que se practica en la piscina?
Una sesión de Watsu se lleva a cabo en una piscina terapéutica con el agua a unos 35 ºC, temperatura termoneutral similar a la corporal. Esta temperatura reduce la resistencia muscular y facilita que el sistema nervioso entre en reposo sin ningún esfuerzo voluntario.
Con el agua a la altura del pecho del terapeuta, la persona flota en posición horizontal mientras su cuerpo es mecido suavemente, las articulaciones movilizadas y los tejidos estirados según los principios del shiatsu.
La duración habitual de una sesión se sitúa entre 30 y 60 minutos. La ingravidez parcial que ofrece el agua elimina la carga sobre articulaciones y columna, lo que amplía el rango de movimiento posible en comparación con las mismas técnicas aplicadas en seco.
¿Qué beneficios tiene el Watsu para el cuerpo y la mente?
Un análisis sistemático publicado en la revista científica PLoS ONE en 2020, que reunió la evidencia disponible sobre Watsu hasta esa fecha, encontró efectos de tamaño moderado a alto sobre el dolor, la función física y el estado mental. Los autores, con Agnes M. Schitter al frente, documentaron también mejoras en relajación, calidad del sueño y niveles de estrés en los participantes de los estudios revisados.
Esta técnica mostró utilidad tanto en condiciones agudas, como el dolor lumbar durante el embarazo, como en crónicas. Entre las patologías donde se han registrado beneficios figuran la fibromialgia, la parálisis cerebral, la hemiplejia y la artritis idiopática juvenil.
El análisis concluyó que el Watsu presenta prácticamente ningún efecto adverso. En todos los estudios revisados se documentó un único caso de inflamación articular.
¿Cómo se practica el Watsu?
El Watsu no es una actividad autónoma, ya que requiere la asistencia de un terapeuta certificado que sostenga y guíe los movimientos. La persona que recibe el tratamiento no necesita saber nadar ni tiene que realizar ningún esfuerzo físico. La piscina debe mantener una temperatura estable de unos 35 ºC, lo que la hace habitual en instalaciones con piscinas climatizadas. Puede practicarse Watsu en balnearios, centros termales, spas con piscina terapéutica y centros de fisioterapia acuática.
En España, la técnica en tendencia se practica en algunos centros de rehabilitación y bienestar, aunque tiene menor visibilidad que otras modalidades acuáticas. Quienes se acercan a ella generalmente lo hacen a través de programas de recuperación deportiva, tratamiento del dolor crónico o gestión del estrés.
