Mascotas
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Los expertos en adiestramiento canino coinciden: «Si tu perro tira de la correa en los paseos, no necesita que su dueño tire más fuerte»

Cuando toca sacar a pasear al perro, muchos de ellos se emocionan con otros animales, olores o personas y tiran con tanta fuerza que la cuerda se tensa. Ante esta situación, el impulso más generalizado es tirar hacia atrás para frenarlos, pero responder con vehemencia no les enseña que esa no es la forma de actuar.

Las razones por parte de los canes para avanzar de esta forma pueden ser las siguientes: curiosidad, carecer de la educación precisa o la necesidad de alejarse de algo que les perturba.

Por qué los tirones no hacen efecto en tu perro

Los perros se mueven en un ambiente repleto de estímulos que llaman su atención. Si al tirar de la correa hacen caso omiso y siguen avanzando, pueden relacionar esa conducta con acercarse a donde quieren llegar. De este modo, la práctica se refuerza cada vez que logran acercarse a un objeto o lugar tras un tirón.

Por lo tanto, los sistemas de entrenamiento basados en la fuerza, el castigo o la incomodidad no son los más convenientes. Todo lo contrario, ya que el aprendizaje a través de pequeños premios permite que el perro vincule pasear calmadamente con una acción positiva. Que el perro entienda esto exige tiempo, constancia y, sobre todo, paciencia, pues no todos aprenden igual.

Cómo conseguir que camine con la correa destensada

Una de las mejores opciones es optar por un entorno tranquilo y recompensar al ejemplar cuando hace caso al adiestrador. Si durante la caminata se adelanta y tira de la correa, lo aconsejable es parar y esperar sin darle un tirón. Cuando la mascota se frena y mira a su dueño, aflojando la correa, se le puede premiar y proseguir el paseo. El entrenamiento también puede comenzar en el mismo hogar, en un patio o en un terreno con pocos estímulos, antes de plasmarlo en una calle abarrotada.

Asimismo, es fundamental adaptar el método según la reacción del perro. Un can que camina tranquilo por un ambiente silencioso puede volver a lanzarse con fuerza al ver de nuevo personas, animales, vehículos o cualquier otro tipo de transporte. Darle sus tiempos al mejor amigo del hombre y reforzar sus progresos deriva en un paseo más sosegado, evitando que se convierta en un quebradero de cabeza para ambos.