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NUEVA ERA EN LA FAMILIA REAL

El corazón roto de la Reina Isabel: La monarca murió devastada por la salida de Enrique y Meghan

  • Andrea Mori
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La Reina Isabel falleció con el corazón roto. Así lo ha asegurado Katie Nicholl, periodista y escritora especializada en la Casa Real Británica. La monarca, que murió el pasado 8 de septiembre en el Castillo de Balmoral a los noventa y seis años, estuvo activa hasta el último momento. Prueba de ello es que, apenas dos días antes de su muerte, se reunió con Liz Truss y cumplió con la tradición de pedirle a la Primera Ministra que formara un Gobierno en su nombre. Una tarea que Truss ya está llevando a cabo, pero a petición de Carlos III.

La Reina Isabel con Liz Truss. / Gtres

En la última imagen que se vio de la monarca, la Reina aparecía en uno de los salones del Castillo de Balmoral, uno de los lugares preferidos de Su Majestad, vestida con una falda escocesa y de pie, sonriendo de frente. Nada hacía presagiar entonces el terrible desenlace que ocurriría apenas dos días más tarde.

Meghan Markle, el príncipe Enrique e Isabel II. / Gtres

Las circunstancias de la muerte de la soberana no han trascendido, pero sí sabemos que su salud se había resentido bastante en los últimos tiempos, sobre todo, a raíz de la muerte del duque de Edimburgo en abril de 2021. Al fin y al cabo, para Isabel, Felipe había sido su ‘roca’ durante más de setenta años. Difícil decir adiós a alguien con el que has estado tanto tiempo.

Más allá de la delicada salud de la Reina en sus últimos meses, lo que sí se ha desvelado es que la monarca estaba muy triste. Así lo ha confirmado la especialista, que asegura que la salida de los duques de Sussex de la estructura de ‘La Firma’ fue uno de los golpes más duros para Isabel II, que se sintió muy decepcionada por su nieto y Meghan Markle.  “Estaba agotada de todo esto”, ha contado la autora, que confirma que la Reina llegó a decir que “ya no le importaba y que no quería seguir pensando en ello”.

Meghan Markle se seca las lágrimas / Gtres

A pesar de que los duques de Sussex regresaron en el Jubileo de la Reina el pasado mes de junio, lo cierto es que no hubo ninguna imagen de la pareja con la monarca, aunque sí se sabe que estuvieron con ella. Es más, la soberana pudo conocer a Lilibet Diana, pero no se prestó a que se hicieran públicas fotografías del encuentro.

Katie Nicholl también ha contado que, aunque al Rey Carlos le ha resultado muy complicado lidiar con esta transición, la realidad es que todos los protocolos estaban muy definidos y no quedó espacio para la improvisación: “Ese momento en el que el féretro de la Reina empezó a descender a la bóveda real fue muy fuerte. Muy emotivo. Para el Rey fue algo muy difícil de ver. Pero, en realidad, de lo que los espectadores no se dan cuenta es que la Reina lo tenía todo planeado, porque en esa misma bóveda está el féretro del duque de Edimburgo, y ambos serán enterrados juntos en una ceremonia privada, que no será televisada, que será sólo para la familia inmediata”, ha contado la experta.

Además, ha comentado que, tras la muerte del duque de Edimburgo, la Reina Isabel determinó que se no se cerrara la capilla en la que están enterrados sus padres y que el príncipe Felipe permaneciera un tiempo bajo la bóveda real, a la espera de su muerte, porque era consciente de que su hora no tardaría mucho en llegar. “Ella pidió que no cerraran la bóveda de su padre, que es donde terminarán todos juntos, porque sabía que no tardaría mucho en llegar. Quería que ese viaje final se hiciera con el príncipe Felipe a su lado”, ha dicho Katie Nicholl.

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