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La tiara de York, la joya desterrada por las hijas de Sarah Ferguson

Beatriz de York falló a la tradición de su apellido y evidenció su desvinculación el día de su boda para postularse al lado de la reina Isabel II. ¿Por qué no lució la tiara de su familia?

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Más de una semana después de la boda secreta de Beatriz de York y Edoardo Mapelli, hay muchos detalles por analizar todavía. La mesura y perspectiva que da el tiempo invita a reparar en aspectos que en un primer momento pasan desapercibidos. Uno de ellos fue la elección del vestido y de las joyas de la hija del príncipe Andrés para su día grande. Ambas fueron un imponente guiño a la figura de su abuela, la reina Isabel II. El vestido nupcial inspiración años 60 y de Norman Hartnell pertenecía al armario de la soberana, pero mucho más polémica ha sido la elección de la tiara. ¿Por qué se ha armado tanto revuelo?

En primer lugar hay que saber que la jet set británica da una especial importante al significado de las joyas: ninguna mujer puede adornar su cabello con abalorios de este tipo hasta que abandone la soltería. Y no, no ha sentado nada bien en algunos sectores próximos a la familia de Beatriz que la princesa renuncie a lucir la tiara de York. Esta exclusiva pieza fue encargada por Isabel II y Felipe de Edimburgo a la joyería londinense Garrard en 1986 como regalo para la madre de la novia y exmujer de Andrés, Sarah Ferguson. Se trata de una tiara de diamante sobre platino coronada por un gran diamante de cinco quilates en su parte superior.

Guiño a Isabel II

Igual que hizo su hermana hace dos años, Beatriz de York también ha renunciado a vestir la tiara de su madre para su enlace matrimonial. Una decision arriesgada. En aquella ocasión se armó un cisma dentro de la familia y ahora tres cuartas partes de lo mismo. Se dice en las islas que Beatriz ha buscado desligarse de la figura de su padre para su boda, implicado en la espinosa trama Epstein, pero es que también se ha desvinculado de su madre.

Isabel II y el duque de Edimburgo, durante su boda en 1947 / Gtres

En su lugar, la nieta de Isabel II optó por todo un símbolo generacional como es la tiara de diamantes con la que la longeva monarca le dio el ‘sí quiero’ a Felipe en 1947. Fabricada en 1919, es una de las joyas de la corona que heredó la Reina de su madre Isabel Bowes-Lyon, que procedía de un collar que llevó Victoria y con la que obsequió a la reina Mary. El valor sentimental de esta pieza es alto y buena prueba de ello es que tan solo lo lució su hija, la princesa Ana, en 1972 para su boda con Mark Phillips. Ahora vuelve a quedar claro que Beatriz de York es una de las nietas favoritas de la Reina.

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