El príncipe Harry, ¿a las puertas del trasplante capilar? Lo que dicen los médicos
El marido de Meghan Markle, de 41 años, es pelirrojo y presenta un marcado retroceso en la línea frontal del cabello
Un especialista analiza la evolución capilar del duque de Sussex y explica qué tipo de alopecia podría presentar
Genética, edad y hábitos de vida, claves en el análisis
Durante los Juegos Invictus en La Haya, el príncipe Harry volvió a mostrar una faceta poco habitual en la realeza: la autocrítica. En una entrevista para la televisión holandesa, utilizó el humor para referirse a su propia imagen, en una escena que rápidamente llamó la atención del público.
El momento se produjo cuando el atleta holandés Bart van der Burg se maquillaba frente a un espejo antes de salir a cámara. Su interlocutor bromeó con que aún le quedaba «una parte de la cabeza» por retocar, en referencia a su calvicie. La respuesta fue inmediata: «No te hagas el listo, a ti te quedan dos telediarios». El comentario fue recibido con una sonrisa y un gesto de resignación por parte del marido de Meghan Markle, que respondió: «Ya, estoy condenado».
Más allá de la anécdota, presenta un afinamiento visible en la zona frontal y la coronilla, lo que ha generado comparaciones con su hermano, el príncipe Guillermo, que muestra una calvicie más avanzada, y con su padre, Carlos III, que a los 77 años conserva una densidad de cabello notable para su edad
Su última aparición en Londres, durante la comparecencia en el juicio contra el grupo editor del Daily Mail, volvió a situar este aspecto bajo el foco mediático. A diferencia de otros personajes públicos, el duque ha optado por no disimular la pérdida de cabello y asumirla como parte de su imagen pública.En este contexto surgen varias preguntas: ¿qué tipo de alopecia presenta?, ¿es candidato a un trasplante capilar?, ¿el color de su cabello influye en los resultados? Para abordar estas cuestiones, consultamos al Dr. Villanueva, especialista en injerto capilar de la clínica Esvital, en Madrid, donde trabaja junto a la técnico Lola Carrasco.
¿Qué tipo de alopecia presenta el príncipe Harry?
Según el especialista, el caso del duque de Sussex corresponde con alta probabilidad a una alopecia androgenética de patrón difuso. Se trata de un proceso progresivo en el que el cabello se va afinando en las zonas más sensibles a los andrógenos, especialmente la parte frontal y la coronilla.
“El pelo no deja de crecer, pero cada vez lo hace más fino, más lento y durante menos tiempo”, explica Villanueva. “Esto se debe a una miniaturización progresiva del folículo, que suele estar influida por una fuerte carga genética”. El médico también subraya que la herencia no sigue un único patrón. “Es una condición multigénica. No depende solo de la línea materna, como se suele creer. Además, influyen factores externos como el estrés, la alimentación y los hábitos de vida, lo que en medicina llamamos el ‘exposoma’”.
Es pelirrojo, ¿eso influye en un trasplante?
El color del cabello no representa una limitación médica. «Hemos trabajado con pacientes de pelo rubio, pelirrojo, canoso y oscuro. El resultado no depende del tono, sino de la calidad y densidad de la zona donante», señala el especialista.
Villanueva insiste en que la cirugía no suele ser el primer paso. «Antes de pensar en un trasplante, lo recomendable es iniciar un tratamiento médico para frenar la caída y estabilizar la alopecia. El injerto es una herramienta más dentro de un plan a largo plazo».
Tiene 41 años, ¿es demasiado tarde?
La edad es un factor a tener en cuenta, pero no es el único. «Solemos operar a pacientes entre los 25 y los 65 años, pero lo más importante es evaluar la relación entre la zona donante y la zona receptora», explica.
Para ilustrarlo, recurre a una metáfora: «No trasplantamos pelo, trasplantamos la ‘fábrica’ que lo produce. Si esa fábrica no es lo suficientemente fuerte o amplia, el resultado puede no ser natural». A esto se suman otros elementos como la salud general del paciente, la densidad del cabello y las expectativas sobre el resultado final.
¿Duele? ¿Requiere parar la agenda?
El injerto capilar es hoy un procedimiento ambulatorio y mínimamente invasivo. Se realiza con anestesia local y, según el especialista, no genera dolor significativo durante la intervención ni en el posoperatorio. «La única molestia suele ser la infiltración de la anestesia», afirma. La recuperación suele ser rápida, aunque existen limitaciones médicas importantes. Pacientes con enfermedades autoinmunes en la piel, problemas de coagulación o patologías cardiovasculares deben ser evaluados con especial atención antes de someterse al procedimiento.