DETALLES EXCLUSIVOS | Tita Cervera pierde Barcelona antes de empezar: el museo del Cine Comedia es un fiasco
El futuro Museo Carmen Thyssen en Barcelona se ha convertido en un ejemplo de controversia y retrasos
La transformación prometía un referente cultural con la colección privada de Carmen Cervera
Para Tita, el proyecto ya representa un tropiezo simbólico
El futuro Museo Carmen Thyssen de Barcelona se ha convertido en un proyecto emblemático de controversia incluso antes de levantar su primera piedra. La transformación del histórico Cine Comedia, ubicado en el cruce del paseo de Gràcia con Gran Via, prometía ser un referente cultural que trajera a la ciudad la colección privada de la baronesa Tita Cervera, con obras de Ramon Casas, Eliseu Meifrèn o Santiago Rusiñol. Sin embargo, a día de hoy, el proyecto refleja una acumulación de retrasos, incertidumbres arquitectónicas, conflictos urbanísticos y críticas ciudadanas que amenazan con convertirlo en un ejemplo de planificación fallida.
Para la propia Tita, quien soñaba con consolidar en Barcelona un museo de prestigio internacional, el proyecto ya supone un fracaso antes de empezar, incapaz de arrancar con el consenso, la transparencia y la claridad que su colección y la ciudad merecen. LOOK ha hablado en exclusiva con el Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña (COAC), que ha ofrecido detalles inéditos sobre las alegaciones, la volumetría prevista, la proporción de espacios comerciales y culturales, y la ausencia de estudios de impacto público, confirmando que la polémica no solo es política o vecinal, sino que también tiene un fundamento técnico y profesional sólido.
Historia y legado del Comedia: un edificio cargado de memoria
El Cine Comedia no es un espacio cualquiera: su historia se remonta a 1890, cuando fue construido como el Palau Marcet, residencia del empresario Frederic Marcet, un edificio historicista que marcaba la arquitectura del paseo de Gràcia. En 1935 se proyectó como teatro bajo la dirección de Josep Maria Padró, aunque la Guerra Civil interrumpió el proyecto, que se recuperó en 1941 con la inauguración del Teatro de la Comedia. La primera obra, Aves y pájaros, reflejaba la época y consolidaba un espacio cultural en la ciudad.
En 1960, el teatro se reconvirtió en cine, alcanzando su apogeo como uno de los grandes templos cinematográficos de Barcelona, con múltiples reformas que lo convirtieron en multisalas con cinco pantallas. Durante décadas, el Comedia fue un referente cultural, escenario de estrenos y un punto neurálgico de la vida artística de la ciudad. Su cierre definitivo el 14 de enero de 2024 tras más de 60 años de actividad, y la lenta decadencia de sus salas en los últimos años, marcaron el final de un capítulo y la apertura de una oportunidad que, hasta ahora, ha resultado ser polémica
Una ampliación controvertida: entre museo y negocio
La polémica principal gira en torno al incremento de edificabilidad y los usos comerciales del proyecto. La modificación del Plan General Metropolitano (PGM) permitiría elevar la cota máxima del edificio y añadir hasta 9.700 m² de techo edificable, un 45% más que la superficie actual. De estos, aproximadamente 2.500 m² se destinarían a tiendas, restaurantes y espacios complementarios, una proporción que ha sido duramente criticada por el Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña (COAC).
Sebastià Jornet, presidente de la Agrupación de Arquitectos Urbanistas de Cataluña, apunta que «no sé de ningún museo que tenga una tienda de 2.500 metros cuadrados. Sospecho que ganan más ellos que la ciudad ¿A qué responde realmente esta operación? ¿Qué gana la ciudad en retorno urbano con este tipo de equipamiento de carácter privado?». La percepción generalizada es que el proyecto se acerca más a una operación inmobiliaria con envoltorio cultural que a un equipamiento público de valor patrimonial y museístico. El COAC ha reclamado estudios de retorno económico, impacto urbano y social, así como un proceso participativo que legitime la inversión antes de otorgar la modificación urbanística.
Un proyecto encallado entre administraciones
A la controversia técnica y urbanística se suma un escenario administrativo complejo que ha contribuido a cronificar los retrasos. La modificación puntual del Plan General Metropolitano necesaria para hacer viable el proyecto sigue sujeta a informes sectoriales, alegaciones y dictámenes que evidencian la falta de un consenso institucional sólido. Esta situación ha alimentado la percepción de improvisación y ha debilitado la credibilidad del calendario anunciado en distintas ocasiones.
Desde el entorno municipal se insiste en el valor cultural de la iniciativa, pero sin concretar con claridad los compromisos económicos, la duración real de la cesión de la colección ni las condiciones de reversibilidad en caso de abandono del proyecto. Esta ambigüedad refuerza las dudas sobre si la ciudad está asumiendo riesgos urbanísticos significativos a cambio de garantías culturales limitadas en el tiempo.
Además, uno de los temores expresados por arquitectos y urbanistas es el precedente que podría sentar la operación del Comedia. La concesión de un aumento tan notable de edificabilidad en un punto estratégico del Eixample podría abrir la puerta a futuras recalificaciones similares bajo el paraguas de usos culturales, desdibujando los criterios de protección patrimonial y equilibrio urbano que han regido históricamente el paseo de Gràcia.
En este sentido, el COAC alerta de que la excepcionalidad del caso no puede convertirse en norma, y recuerda que las transformaciones en tejidos urbanos consolidados deben responder a una visión global de ciudad y no a oportunidades puntuales vinculadas a proyectos singulares.