Una cruz tallada a mano y una ceremonia en el campo: Nacho Aragón y Bea Gimeno bautizan a su hijo
Nacho Aragón y Bea Gimeno han celebrado el bautizo de su primer hijo el pasado 21 de marzo
Hugo Rodríguez de Prada, cuñado de Nacho, y Mariana de la Hoz, íntima amiga de Bea, han sido los padrinos del pequeño
Han pasado cinco meses desde que Nacho Aragón y Bea Gimeno dieran la bienvenida a su primer hijo en común. Al pequeño lo llamaron Pelayo y, desde entonces, irradian felicidad en sus redes sociales, donde están mostrando a sus respectivos seguidores su nueva faceta como padres primerizos. Este sábado, 21 de marzo, han celebrado su bautizo en una íntima ceremonia en el campo, donde contrataron a Ernestina Catering (un servicio argentino) para deleitar a sus invitados, los cuales eran principalmente sus seres queridos más allegados.
Hugo Rodríguez de Prada, cuñado de Nacho Aragón y marido de Ichi, y Mariana de la Hoz, íntima amiga de Bea, han sido los elegidos como padrinos del pequeño Pelayo. Fue precisamente el primero mencionado el que quiso dedicar unas palabras a su ahijado que la influencer ha reposteado en su perfil oficial de Instagram, las cuales dejaron al descubierto el significativo regalo que hicieron al menor. Al mismo tiempo, también ha compartido un vídeo con varias imágenes de la especial jornada.
«En la ciudad de Madrid, a 21 de marzo de 2026, querido Pelayo, hoy has recibido un nombre que pesa como la piedra de los Picos de Europa y brilla como el mar de nuestro querido Cantábrico. Te llamas Pelayo como el primer rey asturiano que en un rincón de Covadonga decidió que ninguna derrota era definitiva mientras siguiera viva la esperanza», comenzaba a decir. «Como tu padrino, he querido que lleves contigo un símbolo de esa historia, la Cruz de la Victoria. Pero no es una cruz cualquiera, ha sido diseñada por tu tía abuela Belén y tallada a mano en marfil por un artesano de 81 años. No es un marfil cualquiera porque este pertenecía a tu bisabuelo Tito, un material noble y perdurable como él. Esta pieza representa lo que somos, familia», añadía.
Continuaba señalando que detrás de la cruz, están escritas dos palabras que quería que guiaran el camino del pequeño Pelayo. «Arreya contento. La vida te presentará batallas como se las presentó al primer Pelayo. Habrá momentos en los que el camino sea empinado como una subida a las cumbres de nuestra tierra. Otros días el mundo te dirá que la victoria consiste en tener poder, dinero o fama, no les creas. La verdadera victoria, la única que se merece ese nombre, es la que se conquista a través del amor y de la felicidad. Arreya contento significa que empujes la vida con ganas, que camines firme, pero que lo hagas siempre con alegría en el corazón. Porque quien vive con amor y sabe afrontar la felicidad en lo pequeño ha vencido antes de empezar. Un rey no es quien domina una tierra, sino quien gobierna su propio destino siendo feliz y haciendo felices a los demás», concluía, haciendo hincapié en que quería que la cruz le recordara siempre «que la fuerza que tiene nace de sus raíces asturianas, cubanas y andaluzas».