Brooklyn Beckham, un ‘neo-Harry’: inmadurez, berrinches y una traición imperdonable
El duque de Sussex y el hijo mayor de los Beckham se han instalado en el resentimiento hacia sus familias
Los dos han recurrido a las redes para airear sus problemas, en lugar de tener una conversación pausada y buscar soluciones con sus seres queridos
La ruptura pública de Brooklyn Beckham con sus padres tiene en vilo no solamente al Reino Unido, sino también al resto del mundo. El hijo mayor de David y Victoria Beckham estalló hace unos días en las redes sociales, donde publicó una serie de stories en los que explicaba los motivos por los que había decidido cortar toda relación con su familia. Unos comentarios en los que aseguraba que se sentía controlado por sus padres, entre otras muchas cosas. El joven no contempla ningún tipo de reconciliación.
Como era de esperar, este comunicado por parte de Brooklyn ha provocado una ola de reacciones en todas partes. En el Reino Unido, la opinión pública se ha posicionado claramente a favor del matrimonio Beckham, cuya reputación en su tierra natal es intachable. Imposible olvidar las imágenes de David Beckham con lágrimas en los ojos mientras aguardaba pacientemente para presentar sus respetos al féretro de la Reina Isabel II en septiembre de 2022. El ex futbolista, que mantiene una relación cercana con la familia real y fue condecorado por Carlos III recientemente con el nombramiento como caballero, no aprovechó su posición ni su influencia para tener un trato de favor, sino que esperó como cualquier inglés más para despedirse de su reina. Un gesto que fue muy aplaudido en el Reino Unido.
La traición de un hijo
Precisamente por eso y por la cercanía entre los Beckham y el rey Carlos III y el príncipe de Gales, no podemos dejar de comparar la situación que ahora mismo está viviendo el matrimonio con lo que le ha pasado a los Windsor con el duque de Sussex.
El anuncio de la salida de Harry y Meghan de la estructura de la familia real a principios de 2020 fue todo un shock para los Windsor, ya que el príncipe recurrió a las redes sociales para confirmar que iba a iniciar una nueva etapa, sin antes haber informado a su familia. De la misma manera, Brooklyn Beckham ha tomado la palabra y ha explicado su versión particular de lo que significa ser miembro de la familia Beckham. Una versión que nada tiene que ver con lo que estamos acostumbrados a ver y que contrasta mucho con la percepción que se tiene del matrimonio en su país natal. Sobre todo, en el caso del ex deportista, que es una de las figuras más respetadas en el Reino Unido y que reapareció recientemente en el Foro de Davos, donde dijo que había que dejar que los hijos cometan errores.
La opinión de los expertos
Desde que el mayor de los hijos de David y Victoria estallara en las redes sociales, las reacciones a su comunicado no han dejado de sucederse. Varios periodistas de diferentes medios de comunicación han expresado sus opiniones sobre este nuevo escándalo que sacude a una de las familias más importantes del Reino Unido. Por ejemplo, la periodista Kirsten Fleming del New York Post ha sido una de las que ha insistido en el paralelismo entre Harry y Brooklyn: «Brooklyn Beckham está siguiendo los pasos del príncipe Harry, y es un gran error», ha escrito en un artículo en el que le recomienda que tome otro camino.
La misma columnista recuerda que tanto Harry como Brooklyn proceden de dos de las familias más importantes del Reino Unido, lo que les ha dado acceso a privilegios que no han tenido otras personas. Precisamente por eso y por la supuestamente exclusiva educación que ambos han tenido, deberían haber sido capaces de gestionar cualquier incomodidad en familia, en privado, y no en el foco mediático, como si todo fuera fruto de una rabieta infantil. Al fin y al cabo, padres no hay más que unos y la relación entre los hermanos es algo difícil de replicar.
El complejo papel de unos padres
En estos momentos, tanto los Beckham como el rey Carlos III se encuentran en una tesitura más o menos parecida. Harry ya ha contado todo lo que podía contar y ha atacado todo lo posible a su familia y está ya en la fase de un acercamiento que no parece incluir a su esposa, quien es feliz con su nueva vida en California. A diferencia del príncipe Guillermo y de otros miembros de la familia, el monarca no le ha cerrado la puerta a su díscolo hijo porque, de alguna manera, se siente un poco responsable de su actitud. Quizás porque tras la muerte de Diana se le consintió en exceso o porque tampoco tenía todas las atenciones que necesitaba, el carácter del duque ha sido siempre menos férreo que el de Guillermo.
El rey ya ha pasado esta primera etapa de ataques y en su mano está abrirle las puertas a su hijo menor, aunque no es una tarea fácil, dado que Harry impone unas condiciones muy concretas que Carlos III no puede conceder. Su deseo es ser un royal a medias, algo que nunca ha sido factible. Sin embargo, hasta ahora y pese a las críticas, la institución ha seguido su camino y no se ha derrumbado. De hecho, ha sido la popularidad de Harry y Meghan la que ha caído estrepitosamente.
En el caso de los Beckham, el matrimonio se encuentra solamente en el inicio de la tempestad y es pronto para saber cómo va a evolucionar la cuestión. Sin embargo, al igual que ocurre con La Firma, los Beckham también tienen una estructura sólida capaz de resistir los ataques, sean internos o externos. Quizás con el tiempo Brooklyn intente volver al redil y como Harry, retomar una relación con la familia que ha estado a su lado la mayor parte de su vida. Por el momento y salvo algún comentario puntual, los Beckham han seguido la estrategia del monarca, dejar que sean las acciones de sus díscolos hijos las que hablen por sí solas y mientras que el silencio es su mejor bandera.
La cuestión económica
Cuando Harry y Meghan anunciaron su salida de la familia real, ambos dejaron claro que querían ser económicamente independientes de los Windsor. Una cuestión que no les ha resultado demasiado sencilla porque algunos de sus proyectos no han tenido el éxito que esperaban -como las colaboraciones con Netflix- y porque no han contado con protección constante por parte de las autoridades británicas, lo que ha provocado que tengan que hacerse cargo personalmente de los costes derivados de su seguridad. Además, el duque de Sussex nunca ha ocultado su intención de capitalizar su historia y le ha sacado beneficios económicos a su pertenencia a la familia real.
En el caso de Brooklyn Beckham, el joven no ha hablado directamente de que el objetivo de su ruptura con la familia sea tener independencia económica, pero es algo inevitable. No intenta ganar dinero con la polémica -al menos no de manera abierta-, pero sí que quiere tener identidad propia al margen de su familia.
Teniendo en cuenta su apellido y su procedencia, Brooklyn no va a estar en la sombra -como titulaba Harry su libro- ni alejado de los focos. Es más, las probabilidades de que saque réditos económicos de todo esto son muy elevadas, hasta el punto de que algunos medios aseguran que podría estar pensando en contar su verdad, sea en un libro, una entrevista u otro formato. Esta sería su manera personal de explicar su historia y de sacarle un beneficio que también repercutirá de alguna manera en el resto del imperio familiar.