Así es la casa de Irene Rosales: testigo de su amor con Kiko Rivera y del fracaso del matrimonio
Irene Rosales y Kiko Rivera vivieron gran parte de su relación en una casa ubicada en Castilleja de la Cuesta
En la actualidad, Kiko se ha mudado a Bollullos de la Mitación mientras que Irene permanece en el que fue el domicilio familiar
La separación matrimonial de Irene Rosales y Kiko Rivera pilló a todos por sorpresa, puesto que habían solventado diversas crisis y capeado las críticas y los rumores con éxito. Su unión parecía indestructible hasta que el pasado mes de agosto de 2025, la portada de la revista Semana anunciaba el cese de la relación.
Tras esta decisión, Kiko Rivera se mudó a un lujoso chalet situado en La Juliana, una exclusiva urbanización situada en Bollullos de la Mitación, en el Aljarafe sevillano, a escasos 20 minutos de la capital hispalense. Por el contrario, Irene Rosales mantuvo su residencia en Castilleja de la Cuesta. La influencer se ha quedado en el domicilio que fue el hogar familiar. Unas paredes que fueron testigos de los momentos más dulces y más amargos de la pareja, entre los que se encuentran la crianza de sus hijas en común y también las infidelidades del DJ y la bajada a los infiernos por las adicciones del hijo de Isabel Pantoja a las drogas.
Gracias a la actividad en redes sociales de Irene Rosales, hemos podido entrar en este espacio, que ha sido uno de los particulares refugios de la pareja y ahora disfruta Irene en solitario, acompañada por sus dos descendientes.
Así es la casa de Irene Rosales
Se trata de una vivienda unifamiliar adosada que se levanta en una primera planta sobre un bajo que no tiene actividad y sus accesos están tapiados con ladrillo. El exterior es de color granate y tiene remates en color beige, gris y también negro, color que predomina en barandillas y balcones. El acceso a la vivienda se puede efectuar por dos vías: la primera, la puerta principal, construida en madera marrón con detalles oscuros; la segunda, por el garaje, que tiene espacio para varios vehículos y mediante el cual se puede llegar, directamente, al interior del domicilio.
Una vez dentro, la casa tiene un estilo nórdico y minimalista. La gran mayoría de las estancias de la casa tienen las paredes pintadas de blanco y tonos beiges en perfecta sintonía con el suelo, que es de baldosa crudo. En la habitación principal, Rosales ha encontrado su esquina favorita para crear contenido. Tras sus videos enseñando sus looks, podemos ver que ha optado por ropa de cama neutra —a la que a veces pone un toque floral más animado— y, al lado de la mesita de noche, tiene una planta artificial en tonos verdes y azules que aportan un toque de color a la sala. Otro de los rincones que muestra en su perfil de Instagram es el salón. Con mucha luz natural gracias a los amplios ventanales, cuenta con una silla chaise longue y la pared está adornada con significativos cuadros en los que se puede leer la palabra relax y apreciar imágenes que invitan a la calma y el descanso y van desde arena blanca hasta plumas, pasando por dibujos abstractos con líneas. Todo ello enmarcado con un tono sepia tranquilo.
Al aire libre, Irene puede disfruta de una amplia terraza semicubierta en la que aprovecha para practicar deporte, yoga y tomar el sol, a juzgar por el mobiliario, compuesto de varias hamacas blancas. Para preservar su intimidad, los huecos formados por columnas de obra que cubren parcialmente la zona están tapados por unas persianas enrollables de mimbre.