Venezuela

La Divina Pastora y María Corina Machado: el simbolismo religioso que hay detrás de su reaparición en Venezuela

La historia de la Divina Pastora ha estado muy ligada a la súplica de un pueblo venezolano

Para miles de files que acudieron a recibir a Machado, la analogía con la procesión fue inmediata

La Divina Pastora y María Corina Machado: el simbolismo religioso que hay detrás de su reaparición en Venezuela
María Corina Machado durante la homilía en el Santuario de la Divina Pastora. (Redes)

María Corina Machado reapareció públicamente en Venezuela este domingo vestida de blanco y rodeada por una multitud de simpatizantes al grito de «¡libertad!». El lugar escogido por ella y por su equipo tras meses en el exilio ha sido la Basílica de Santa Rosa, Santuario de la Divina Pastora. Allí, tras escuchar la homilía, emprendido un recorrido multitudinario de al menos seis horas hacia Caracas. El acontecimiento estuvo cargado de misticismo y fervor popular, convirtiendo el acto político en algo espiritual.

Hasta en nueve ocasiones se había intentado concretar el retorno de la dirigente al país, pero las restricciones del régimen venezolano, ahora bajo la gestión de Delcy Rodríguez —tras la captura del narcodictador Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos—, habían sido la principal piedra de tranca. Por lo visto, a través de medios locales y redes sociales, Machado había elegido minuciosamente dónde reaparecer antes de llegar a Caracas.

Tras asistir a la misa dominical en el Santuario de la Divina Pastora en el pueblo de Santa Rosa, al centro occidente del país, la líder evocó de forma directa, intencionada o no, una histórica peregrinación que data de 1856. En aquel año, el sacerdote Macario Yépez sacó en procesión a la Divina Pastora —que llegó a Venezuela en el siglo XVIII por equivocación y se quedó allí para siempre— para suplicarle que frenara la epidemia del cólera que por aquellos años azotaba a la población.

Para miles de files que acudieron a recibir a Machado, la analogía fue inmediata. La narrativa de la reaparición de la líder opositora cobró una dimensión espiritual, y su presencia en la basílica ha reforzado la idea de que Venezuela busca sanar sus propias «pandemias» políticas y sociales. Custodiada por miles de ciudadanos, vistiendo una sudadera blanca y portando varios rosarios, la líder agradecería su regreso a la Divina Pastora.

Posteriormente, Machado emprendió un largo viaje de al menos 6 horas por la carretera rumbo a la capital. A lo largo del trayecto, las principales arterias viales, autopistas y pueblos del centro del país se convirtieron en un río de personas que salieron a las calles a ver pasar la caravana, convirtiéndose en una procesión cívica. De forma espontánea, la comitiva avanzó escoltada por decenas de motorizados mientras los ciudadanos a los lados del camino ondeaban el tricolor nacional y gritaban consignas, una tónica que se mantuvo hasta llegar a Caracas.

El milagro de la Divina Pastora

La historia de la Divina Pastora ha estado muy ligada a la súplica de un pueblo al borde del abismo. En 1856, la epidemia del cólera causó muchas muertes en Venezuela, sobre todo en la ciudad de Barquisimeto, donde los cementerios colapsaron. El sacerdote Macario Yepez desesperado le prometió a la Divina Pastora que la sacaría en procesión desde su santuario en el pueblo de Santa Rosa hasta Barquisimeto, ofreciéndole su propia vida a cambio de la salvación de su pueblo.

Después de la procesión el 14 de enero de 1856, la epidemia comenzó a remitir milagrosamente y a pocos meses después el religioso falleció. Desde la peregrinación y la devoción a la Divina Pastora se han convertido en una tradición interrumpida que congrega cada año a millones de fieles hasta la acurtilidad y hasta los momentos. Es una de las procesiones marianas más multitudinarias del continente americano.

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