España
Ceuta

Un hostelero de Ceuta contrata seguridad en su cafetería: «Roban la comida de las mesas y salen corriendo»

Nabil Haddu es propietario de una cafetería en la ciudad autónoma de Ceuta

Haddu expone que los ilegales aprovechan que sus clientes van al baño para llevarse la comida de las mesas

  • Ezequiel Marín | Enviado especial | Ceuta

La situación que vive Ceuta desde hace dos meses ha obligado a algunos comerciantes y hosteleros a adoptar medidas extraordinarias para poder mantener abiertos sus negocios. Es el caso de Nabil Haddu, propietario de una cafetería de la ciudad, que ha revelado a OKDIARIO que tuvo que contratar un vigilante de seguridad privada junto a su socio ante los problemas que estaban sufriendo en el establecimiento.

«Hemos tenido vigilante de seguridad porque tanto mi socio como yo estamos al pie del cañón intentando que la cosa funcione y que no haya problemas ni robos», explica Haddu. El dispositivo se concentraba especialmente entre las siete de la tarde y el cierre, coincidiendo con las horas de mayor actividad y con el momento en el que algunos clientes comenzaron a dejar de acudir a la cafetería por temor a encontrarse con situaciones conflictivas.

El hostelero asegura que durante estas semanas han llegado a sustraer incluso «los botes de aceite de las mesas». También relata episodios en los que los invasores que se encontraban en el local habrían aprovechado un momento de distracción para llevarse comida: «Los clientes se levantaban para ir al baño y los inmigrantes aprovechaban, cogían la comida y se iban corriendo».

Haddu insiste en que su intención no es impedir la entrada a nadie por su procedencia, sino exigir unas condiciones mínimas de higiene y comportamiento. «Vienes aseado como yo y ya puedes venir del Congo, que te voy a dejar que te sientes», afirma. El problema, según explica, aparece cuando algunos invasores llegan «con la ropa hecha polvo» o en condiciones de higiene que generan molestias al resto de clientes que están en el establecimiento.

«La gente empieza a irse a casa a partir de las nueve»

Aunque asegura que su negocio ha conseguido mantener la actividad gracias al respaldo de sus clientes habituales, reconoce que el ambiente ha cambiado. La cafetería puede llenarse a última hora de la tarde, pero a partir de las nueve de la noche «la cosa empieza a flaquear» y muchos prefieren regresar a sus domicilios para evitar problemas.

El hostelero asegura además que la situación ha tenido consecuencias especialmente graves para otros negocios. Pone como ejemplo a los responsables de un servicio de restauración de la playa de la Ribera, que, según relata, dejó de vender durante el mes de agosto y terminó cerrando el establecimiento. Parte de la plantilla fue despedida y otra parte pasó a un ERTE.

«Frente a mi negocio han cerrado una cafetería y en Jadu han cerrado otra», añade Haddu, que considera que la situación está provocando un fuerte impacto en determinadas zonas de Ceuta. El hostelero también critica a quienes, según denuncia, estarían aprovechándose económicamente de la situación. Afirma que algunos establecimientos estarían cobrando precios muy superiores por productos básicos a los invasores que se encuentran en la ciudad.

«La inseguridad sigue existiendo»

Haddu sostiene que, pese a que parte de estos invasores han sido trasladados a asentamientos, el problema continúa. «La inseguridad sigue existiendo, le pese a quien le pese», afirma.

El hostelero reclama además que Ceuta no quede fuera del foco mediático y asegura que seguirá participando en las reivindicaciones ciudadanas. «Ceuta no se va a callar, Ceuta va a seguir luchando y Ceuta no va a dejar que esto se quede en el olvido», sentencia.