La Fiscalía pide 27 años al tirador, 23 al conductor y 20 a cuatro colaboradores del atentado a Vidal-Quadras
El Ministerio Público reclama penas para siete acusados y señala a un cerebro huido
La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha solicitado 27 años de prisión para Mehrez Ayari, señalado como el hombre que disparó contra Alejo Vidal-Quadras el 9 de noviembre de 2023 en Madrid. El escrito de acusación, fechado el 15 de octubre de 2026, atribuye el ataque a un “grupo organizado” y le imputa dos delitos: tentativa de homicidio terrorista, por la que pide 22 años, y pertenencia a organización criminal, por la que reclama otros cinco.
El fiscal Vicente González Mota reclama además 23 años para Naraya Gómez Mala, presunto conductor en la huida, y 20 años para Chahinez Kadid, Larbi Ayari, Greg Oliver Higuera Marcano y Nafis Din Allouch Ahmed, a quienes considera cooperadores necesarios y miembros activos de la organización.
Para Adrián Ruiz Blanco, acusado como cómplice, pide 10 años. Es el único al que no se acusa de pertenencia a la organización criminal, ya que, según el escrito, “no consta” que forme parte de ella.
Según el escrito, el ataque se produjo “a la altura número 40” de la calle Núñez de Balboa, sobre las 13:34 horas. Ayari disparó “un tiro a altura del pómulo derecho” del ex vicepresidente del Parlamento Europeo y fundador de Vox.
La Fiscalía sostiene que el disparo no fue mortal porque la víctima “pudo girar la cabeza”. También atribuye ese desenlace a la intervención de un ciudadano que le atendió “taponando la herida” y a la rápida llegada de los servicios de urgencia.
El escrito identifica como organizador a Sami Bekal Bounouare, procesado en rebeldía. Bekal abandonó España un día antes del atentado y sigue “en la actualidad huido de la justicia”.
Vigilancia en Colón
Según el Ministerio Público, la operación ha requerido “una elaborada preparación”. Los acusados celebraron sus reuniones en Lanjarón, Pinos Puente, Granada y Málaga, encuentros discretos en las que se planificó el ataque y se repartió el material.
Mehrez Ayari llegó a Barcelona el 26 de agosto de 2023 con un billete comprado por su hermano Larbi. En El Prat fue detenido por una requisitoria de un juzgado de Figueras, lo que le hizo perder el vuelo de conexión a Málaga.
El 29 de octubre, Ayari, Bekal y Kadid acudieron a la concentración de la plaza de Colón contra la Ley de Amnistía, a la que Vidal-Quadras había confirmado su asistencia en la red social X.
El fiscal subraya que, “pese a portar banderas”, los acusados no tenían “ningún interés en la convocatoria”. Su único objetivo, según el escrito, era vigilar a la víctima de su “misión”, el término con el que se referían al atentado.
Los días siguientes, Ayari se alojó en hoteles de Madrid y San Fernando de Henares. Desde allí realizó vigilancias “a diferentes horas por las inmediaciones” del domicilio del político.
El 5 de noviembre, Ayari y Gómez estacionaron un Volkswagen T-Cross en el número 53 de Núñez de Balboa. En su interior habían instalado una cámara de videovigilancia y un módem TP-Link, ocultos “con una caja de zapatos”.
La logística incluyó una motocicleta BMW GT 650. La compró Adrián Ruiz el 13 de septiembre con dinero entregado por Bekal. Para los desplazamientos se alquilaron varios vehículos en Torremolinos, uno de ellos por “12.000 euros” al mes, más 1.000 de depósito.
El escrito recoge un episodio en Coslada. Allí, Gómez dijo a un interlocutor que “se tenían que cargar a un político”, y Ayari le advirtió: “Tú te callas, tú ahora a tu casa sino PUMP PUM”.
De la adquisición del arma se ocuparon, según la Fiscalía, Allouch, Bekal, Larbi Ayari y Gómez. La compra “tuvo sus contratiempos”: Gómez tuvo que viajar de Madrid a Pinos Puente por problemas con la primera pistola facilitada.
Huida a Turquía
Tras el disparo, Ayari huyó en la moto hasta Fuenlabrada, donde la incendió “para ocultar las pruebas”. Sobre las 14:26 horas, Gómez le recogió en un Volkswagen Golf blanco y ambos se dirigieron a Portugal.
Ayari tenía un billete de avión de Lisboa a Estambul para el 10 de noviembre. Logró eludir a la justicia hasta su detención en Países Bajos, donde se le investiga por hechos similares.
Mientras tanto, Adrián Ruiz denunció en la comisaría de Fuengirola el supuesto robo de la motocicleta. Según la acusación, lo hizo siguiendo instrucciones de Higuera Marcano y con el fin de entorpecer la investigación.
Bekal, por su parte, obtuvo documentación marroquí en la que su apellido pasó a escribirse “BEKKAL” con doble “k”. Después viajó a Doha, São Paulo y Bogotá, acompañado durante parte del trayecto por Latifa Fennan, y fue ubicado en Turquía el 19 de enero de 2024.
La sombra iraní
La Fiscalía enmarca el ataque en un patrón de operaciones de la República Islámica de Irán “para perseguir, intimidar e incluso asesinar a opositores”. El escrito cita procedimientos en Países Bajos, Dinamarca, Francia, Bélgica y Reino Unido.
Vidal-Quadras desempeñó “un papel fundamental” en la retirada en enero de 2009 de los Muyahidín del Pueblo de Irán (MEK) de la lista europea de organizaciones terroristas. En octubre de 2022, el Ministerio de Exteriores iraní le incluyó en una lista de doce personas declaradas terroristas y sancionadas.
Días después del atentado, la agencia Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria, publicó una advertencia dirigida a Madrid. En ella afirmaba que España “debería saber que acoger a la MEK o jugar en su territorio tendrá graves consecuencias para ella”.
El escrito vincula además a Ayari con un atentado frustrado en Haarlem contra el disidente iraní Siamak Tahmasbi, preparado para el 6 de junio de 2024. Según la Fiscalía, también entonces recibía instrucciones de Bekal.
Más de dos años después de aquel mediodía en el barrio de Salamanca, la causa llega a juicio con el presunto cerebro de la operación todavía en paradero desconocido. La silla de Sami Bekal seguirá vacía en la Audiencia Nacional. Su nombre, en cambio, recorre de principio a fin las páginas del escrito.