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Sapa Placencia aumenta a 251 millones el agujero por los derivados para cubrir la compra del 7,9% de Indra

La compañía vasca de la familia Aperribay se apunta 13,6 millones de gasto por "la ineficacia de las coberturas" de los derivados

La compañía de defensa vasca Sapa Placencia, de la familia Aperribay, ha ampliado a algo más de 251 millones de euros el agujero por los contratos de derivados para cubrir la compra del 7,9% que posee en Indra, donde ejerció un papel importante para echar de la presidencia a los hermanos Escribano aliándose con el Gobierno y la SEPI, máximos accionistas de la primera empresa de defensa del país.

En el ejercicio anterior, en 2024, el agujero de Sapa Placencia por estos contratos de derivados era de algo más de 52 millones de euros.

Además, según señala la compañía en su informe anual, la firma vasca ha registrado «un gasto de 13.604.583 euros en la cuenta de pérdidas y ganancias consolidada debido a la ineficacia de las coberturas». En 2024, este gasto fue de apenas 427.000 euros.

Las cifras son muy importantes para una empresa que ha cerrado 2025 con una facturación de 76 millones de euros y unos beneficios de 14,1 millones -multiplicando por cinco los beneficios de 2024 por la venta del 8,3% de Tess Defense a Indra por 33,7 millones-. El gasto por la ineficacia de las coberturas es prácticamente la cifra de beneficios del año de la sociedad.

Sapa Placencia entró en Indra de la mano del Gobierno en 2021, con la compra de un 5% de la compañía presidida ya en ese momento por Marc Murtra por algo más de 90,8 millones de euros. En ese momento firmó un contrato de derivados con Deutsche Bank.

Entre el 9 y el 14 de junio de 2022, la firma vasca compró otros cinco millones de acciones para alcanzar el 7,9% del capital por 54 millones de euros, para lo que firmó de nuevo un «contrato híbrido de financiación con un collar sobre las acciones a los efectos de financiar y cubrir su coste de adquisición». Este tipo de contratos se firman para defenderse de la variación en el precio de las acciones.

En el caso de Sapa Placencia, estos contratos están impactando de manera importante en sus cuentas, con 13,6 millones de gasto y 251 millones de «posición desfavorable», como señala en su informe. Se trata de pérdidas latentes, no ejecutadas.

El vicepresidente de Sapa Placencia, Ibon Aperribay, el consejero delegado, Jokin Aperribay, y Sánchez.

En el otro lado de la balanza para Sapa Placencia está que la participación del 7,9% de los Aperribay en Indra se ha revalorizado de manera extraordinaria en 2025. El valor de las acciones a cierre de 2025 era de 681,1 millones de euros, después de cerrar el año a 48,54 euros por título -17,08 euros a cierre de 2024-.

La revalorización, por tanto, de la participación de Sapa en Indra es de 480 millones, puesto que a cierre de 2024 era de casi 240 millones de euros. La familia Aperribay compró su 7,9% de Indra invirtiendo 145 millones.

Las acciones de Indra han cerrado este miércoles a 58,74 euros, por lo que este 2026 ha vuelto a revalorizarse su valor en más de un 18%. En estos momentos sus títulos valen 824 millones de euros.

La entrada en Indra de la mano del Gobierno permite a la familia Aperribay apuntarse, por tanto, unas ganancias latentes de 679 millones de euros. Los Aperrivay se posicionaron junto al Gobierno y la SEPI en la reciente batalla por el control de Indra, que finalmente acabó con la salida del accionariado y de la compañía al anterior presidente, Ángel Escribano.