BANCO CENTRAL EUROPEO

El mercado espera la subida del BCE: la inflación se come los salarios y las hipotecas subirán 1.000 euros más

El BCE ya ha subido los tipos dos veces en 2026, hasta situar la facilidad de depósito en el 2,5%.

El mercado espera la subida del BCE: la inflación se come los salarios y las hipotecas subirán 1.000 euros más
  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en [email protected]

La inflación vuelve a apretar el bolsillo de los hogares españoles y el Banco Central Europeo (BCE) se prepara para decidir si necesita endurecer todavía más su política monetaria. Con la inflación rozando el 5%, su nivel más alto desde febrero de 2023, el mercado anticipa otra subida antes de acabar el año.

El BCE ya ha subido los tipos dos veces en 2026, hasta situar la facilidad de depósito en el 2,5%. Una nueva subida no está decidida, pero la perspectiva abre otro frente para las familias con hipotecas más caras, préstamos al consumo encarecidos y ahorros que no necesariamente logran seguir el ritmo de los precios.

Cristina Casillas, experta en finanzas de HelpMyCash, pone cifras al golpe: para una hipoteca variable con 150.000 euros pendientes y 25 años por delante, la cuota pasaría de unos 673 euros mensuales con un interés del 2,5% a cerca de 751 euros si el tipo aplicado subiera al 3,5%. La diferencia roza los 80 euros al mes y alcanza unos 940 euros más al año. 

El euríbor toca el 3,25%

Por su parte, desde Kelisto señalan que el euríbor cerró septiembre en el 3,247%. Como resultado, las hipotecas variables con revisión anual registraron un encarecimiento medio superior a 102 euros al mes, mientras que en las revisadas semestralmente el aumento rondó los 67 euros. También se encarecieron las nuevas hipotecas fijas.

Sin embargo, Laura Martínez, portavoz de iAhorro, recuerda que el efecto no llega de inmediato a todos los hipotecados: las variables se actualizan en la fecha de revisión pactada, mientras que quienes ya tienen una hipoteca fija mantienen su cuota. Además, el euríbor no replica automáticamente los movimientos del BCE, sino que también refleja las expectativas del mercado sobre los tipos futuros.

Pero la factura no termina en la vivienda. Los préstamos personales, la financiación de coches y las compras a plazos también pueden encarecerse. Martínez advierte de que los créditos nuevos pueden trasladar antes el aumento del coste del dinero, mientras que las tarjetas revolving y los préstamos rápidos ya parten de intereses elevados.

El análisis de Kelisto añade otra consecuencia: cuando financiar una vivienda o un coche resulta más caro, las familias tienden a aplazar grandes compras y reducir el consumo. La menor demanda puede frenar la actividad empresarial y enfriar la creación de empleo. Esa es precisamente una de las vías por las que las subidas de tipos combaten la inflación, aunque el ajuste también puede perjudicar al crecimiento.

La inflación roza el 5%

Además, y en un principio, unos tipos más altos pueden beneficiar a los ahorradores, porque los bancos pueden mejorar la remuneración de cuentas y depósitos. Kelisto recoge un aumento de la rentabilidad media en los últimos seis meses: del 1,90% al 2,12% en cuentas remuneradas y del 1,96% al 2,48% en depósitos.

Pero cobrar intereses no garantiza conservar el poder adquisitivo. Con el IPC español en el 4,9% interanual en septiembre, una rentabilidad inferior a esa tasa implica perder poder de compra si los precios mantienen ese ritmo. Además, Martínez advierte de que las entidades no trasladan las subidas por igual y que el dinero en una cuenta sin remuneración no genera intereses.

Casillas recomienda a quienes tienen una hipoteca variable simular qué ocurriría si el euríbor aumentara uno o dos puntos y comprobar si podrían asumir la nueva cuota. También aconseja estudiar alternativas como la novación o la subrogación, revisando los costes y las comisiones.

Martínez señala que la decisión de comprar una vivienda no debería depender únicamente de intentar anticiparse a los tipos: lo fundamental es que la cuota resulte asumible incluso si los intereses vuelven a subir. Como referencia, recomienda que el pago hipotecario no supere aproximadamente el 30%-35% de los ingresos netos del hogar.

Para los ahorradores, la clave es comparar la TAE, los plazos, las condiciones promocionales y las penalizaciones por retirar el dinero antes de tiempo. Kelisto aconseja también revisar los gastos fijos, aplicar medidas de ahorro energético y evitar endeudarse si no es imprescindible.

En definitiva, la próxima reunión del BCE, el próximo 29 de octubre, será decisiva para calibrar el rumbo de los tipos, pero el desafío para las familias ya está sobre la mesa: afrontar una vida más cara mientras intentan proteger sus ahorros y evitar que la factura de la deuda siga creciendo.

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