El Real Madrid se olvida de jugar en las segundas partes
El equipo blanco pasó de controlar al Elche con un 0-2 a necesitar un gol de Espí en el minuto 91 para evitar el empate
La pérdida de intensidad, el descontrol en la medular y la falta de puntería encienden las alarmas antes del derbi
Espí vuelve a salvar al Madrid
El Real Madrid llegó al descanso en el Martínez Valero con el partido aparentemente controlado. El 0-2 reflejaba la superioridad del equipo de José Mourinho, que había encontrado el gol, generado ocasiones y reducido al mínimo la amenaza del Elche. Sin embargo, todo cambió durante una segunda parte en la que los blancos volvieron a desconectarse.
Osorio recortó distancias en el minuto 71 y Fer Niño completó el empate en el 83. El Real Madrid, que había tenido oportunidades para sentenciar el encuentro, terminó buscando a la desesperada un gol que apareció en el minuto 91. Carlos Espí acudió al rescate para firmar el 2-3 y evitar un tropiezo inesperado.
El desenlace permitió sumar los tres puntos, pero no ocultó un problema que comienza a repetirse. Al Real Madrid le está costando mantener durante 90 minutos la intensidad, el orden y la concentración. Ya sucedió contra el Rayo, cuando una segunda parte muy floja provocó los pitos del Bernabéu, y volvió a aparecer en Elche a pocos días de visitar al Atlético en el Metropolitano.
El equipo se parte con los cambios
Uno de los motivos está en la gestión física de la plantilla. Tchouaméni fue titular por primera vez esta temporada después de su lesión y todavía necesita recuperar ritmo competitivo. Bellingham también continúa entrando progresivamente en el equipo. Mourinho debe controlar sus minutos y eso le obliga a modificar la estructura durante los partidos.
Ante el Elche, el Real Madrid perdió estabilidad cuando comenzaron las sustituciones. El centro del campo dejó de mandar, aumentaron las distancias entre líneas y el equipo comenzó a correr detrás del balón. Los delanteros quedaron alejados de los centrocampistas y Konaté y Huijsen tuvieron que defender demasiado espacio.
El problema no estuvo únicamente en los cambios, sino en la actitud colectiva con el marcador a favor. El Madrid dio un paso atrás, bajó la presión y permitió crecer a un Elche que hasta entonces apenas había encontrado caminos hacia la portería. Los blancos quisieron proteger la ventaja, pero terminaron perdiendo el control.
Perdonar mantiene vivo al rival
El otro gran problema fue la falta de contundencia. El Real Madrid tuvo ocasiones suficientes para marcar el tercer gol y cerrar el encuentro mucho antes del tramo final. Vinicius dispuso de varias oportunidades claras, pero volvió a mostrarse impreciso en la definición.
Cada ocasión desperdiciada permitió al Elche continuar dentro del partido. El primer gol local cambió por completo el escenario y trasladó las dudas al conjunto madridista. Lo que parecía una victoria cómoda terminó convertido en un intercambio de golpes que solamente resolvió la aparición de Espí.
Mourinho ya advirtió después del encuentro que su equipo tiene oportunidades para «matar» los partidos, pero no lo hace. Una falta de colmillo que se combina con las desconexiones defensivas y convierte encuentros controlados en finales innecesariamente peligrosos.
Aviso antes del derbi
El Atlético castigará mucho más cualquier pérdida de concentración. El equipo de Simeone está preparado para explotar las transiciones, los balones laterales y los espacios que aparecen cuando el rival queda partido. Si el Real Madrid repite la segunda mitad del Martínez Valero, tendrá muchos más problemas en el Metropolitano.
Mourinho deberá decidir si apuesta desde el inicio por el doble pivote formado por Tchouaméni y Valverde o si reserva un espacio para Güler, algo que parece evidente, ya que aporta pausa, claridad y capacidad para conservar el balón. También necesitará el compromiso defensivo de Vinicius y Mbappé para evitar que el bloque vuelva a dividirse.
El Real Madrid ganó en Elche, pero lo hizo pidiendo la hora después de tener el partido bajo control. Espí apagó el incendio en el minuto 91. En el Metropolitano, el margen para corregir una desconexión puede ser mucho menor.
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