En la previa del Espanyol

Mourinho cambia el tono: ni guerra arbitral ni batalla contra la Liga

El portugués asegura que confía en el arbitraje español y separa a los actuales colegiados del caso Negreira

Mourinho agradece a LaLiga el retraso del estreno blanco y rechaza utilizar el calendario como excusa

Mourinho: «Confío en los árbitros españoles, no creo que ninguno piense que es amigo de Negreira»

José Mourinho ha regresado al Real Madrid con el mismo gen competitivo, pero con una manera diferente de afrontar algunas de las batallas que marcaron su primera etapa. El entrenador portugués volvió a demostrarlo este martes, en la rueda de prensa previa al partido contra la Real Sociedad, donde decidió rebajar considerablemente la tensión alrededor de dos asuntos especialmente sensibles en el madridismo: el arbitraje y la Liga.

Mourinho pudo elegir el enfrentamiento, pero optó por el camino contrario. Preguntado por los colegiados y por todo lo que rodea al caso Negreira, el entrenador del Real Madrid dejó clara su confianza en el colectivo arbitral español. «Confío en el arbitraje español. Confío siempre en el árbitro», aseguró, antes de distanciarse de cualquier teoría que relacione el presente de los colegiados con lo sucedido durante aquellos años.

Una postura especialmente significativa después de que el propio Mourinho reconociese recientemente que durante su primera etapa en España tuvo la sensación de que sucedían cosas difíciles de explicar. Ahora, sin embargo, separa aquello de la realidad actual. No considera que los árbitros entren a los terrenos de juego condicionados por Negreira y se coloca claramente del lado de su honestidad.

Mourinho evita abrir otra guerra con los árbitros

Eso no significa que Mourinho vaya a permanecer callado cuando considere que existe una injusticia. El mejor ejemplo vuelve a ser Vinicius. Después del partido contra el Espanyol ya reclamó mayor protección para el brasileño y este martes insistió en que existe una permisividad excesiva con las faltas que recibe.

El portugués entiende que Vinicius también debe controlar determinadas situaciones, especialmente su relación con rivales y aficionados, pero marca una frontera muy clara cuando aparecen las patadas. «Es el juez el que tiene que proteger a los jugadores y al juego», explicó. Incluso después de cuestionar una acción concreta del último encuentro, Mourinho quiso separar ese episodio de una crítica global al arbitraje.

Es ahí donde aparece una de las principales diferencias respecto al Mourinho de su primera etapa. Sigue protestando lo que considera injusto, sigue defendiendo a sus futbolistas y mantiene intacto su carácter, pero trata de evitar que cada polémica termine convertida en una guerra institucional.

También agradece a la Liga

La misma línea siguió cuando fue preguntado por el calendario. Mourinho tampoco quiso utilizar la acumulación de encuentros como excusa y, además, lanzó un mensaje poco habitual alrededor del Real Madrid en los últimos tiempos: agradeció a la Liga la gestión realizada después del Mundial.

El entrenador considera que retrasar el estreno liguero del conjunto blanco fue una decisión de «sentido común» y no entiende como injusto que ahora aparezcan semanas con tres partidos. Para Mourinho, jugar constantemente significa estar vivo en las grandes competiciones y la obligación del entrenador es administrar correctamente una plantilla amplia.

Su explicación fue sencilla: si algún futbolista acusa el cansancio, descansará y entrará otro. Nada de convertir el calendario en una batalla permanente. Mourinho está rebajando la tensión. Al menos por ahora. No renuncia a defender al Real Madrid ni a sus jugadores, pero tampoco quiere construir enemigos antes de que existan motivos para hacerlo. Su regreso está dejando una versión más contenida del portugués, capaz de denunciar lo que considera injusto con Vinicius mientras expresa confianza en los árbitros y agradece públicamente una decisión de la Liga.

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