"Sólo pueden jugar 11"

Mourinho avisa a sus jugadores: «Tienen que dejarme el corazón partido»

El portugués exige a los suplentes que conviertan la frustración en competencia y avisa: «Si pierden motivación, es fácil dejarles fuera»

Carlos Espí fue el ejemplo perfecto en Cornellà: salió desde el banquillo y terminó dando los tres puntos al Real Madrid

Espí lo arregla todo

José Mourinho ha mandado su primer gran mensaje a la plantilla del Real Madrid. No hay sitio para todos. Al menos, no al mismo tiempo. El entrenador portugués tiene una plantilla cargada de talento y sabe que gestionar los egos, los minutos y las suplencias será una parte fundamental de su trabajo durante toda la temporada. Y su receta es sencilla: el jugador que no sea titular tiene dos opciones, rendirse ante la frustración o conseguir que Mourinho se arrepienta de haberle dejado fuera.

El técnico portugués dejó esta idea muy clara después de la victoria contra el Espanyol en Cornellá. Un partido en el que precisamente el banquillo terminó siendo determinante. Carlos Espí, que comenzó como suplente, apareció en el tiempo de descuento para marcar el gol que dio los tres puntos al Real Madrid. La mejor demostración posible de lo que Mourinho quiere de aquellos que no aparezcan inicialmente en sus planes.

«Lo difícil es que inicias el partido con once y tienes 12 en el banquillo. Cuando tengamos a todos, alguno se tendrá que quedar en casa. Yo no puedo hacer el milagro de empezar con más de 11», aseguró el entrenador madridista.

Mourinho quiere una guerra sana

Mourinho sabe perfectamente lo que tiene entre manos. Cuando recupere a todos los jugadores tendrá que tomar decisiones importantes cada semana. Habrá futbolistas de muchísimo nivel en el banquillo y otros que ni siquiera podrán entrar en la convocatoria. Una situación que el portugués quiere convertir en una herramienta para elevar la competitividad del grupo y no en un problema dentro del vestuario.

Por eso, su mensaje no pudo ser más claro: no quiere suplentes resignados. Quiere futbolistas enfadados por no jugar, pero capaces de utilizar ese enfado para entrenar mejor, competir y aprovechar cada oportunidad que reciban.

«Tienen que luchar contra la frustración de no iniciar el partido y son ellos los que tienen que intentar que me dejen el corazón partido por dejarles fuera. Si pierden motivación, es fácil dejarles fuera», explicó.

Es una declaración que define perfectamente la meritocracia que Mourinho pretende implantar en el Real Madrid. No habrá intocables por nombre, salario o estatus. El portugués quiere que cada entrenamiento cuente y que aquellos que empiezan desde atrás aprieten a los titulares.

Espí, el ejemplo perfecto

Y en Cornellá encontró precisamente el ejemplo que necesitaba para reforzar su discurso. Carlos Espí esperó su momento desde el banquillo y, cuando Mourinho recurrió a él, terminó resolviendo el partido. El delantero valenciano apareció en el descuento, controló un balón suelto dentro del área, se revolvió y definió como un delantero de verdad.

Mourinho no quiere jugadores que desconecten cuando ven su nombre fuera del once. El Real Madrid disputará cuatro competiciones y necesitará una plantilla larga para competir por todo. Habrá oportunidades, pero nadie las tendrá garantizadas. El aviso ya está lanzado. Mourinho solamente puede poner a once. El resto tendrá que conseguir que al portugués le duela dejarlos fuera.

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