El homenaje que el Barcelona no quiso hacer: el Bernabéu se rinde a Cucurella y Oyarzabal
El Real Madrid tiró de señorío e incluyó al capitán de la Real Sociedad en el homenaje preparado inicialmente para su campeón del mundo
El Bernabéu aparcó la rivalidad y ovacionó a los dos internacionales españoles antes de que comenzara el encuentro
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El Santiago Bernabéu aparcó durante unos minutos el blanco para vestirse con los colores de España. Marc Cucurella y Mikel Oyarzabal fueron homenajeados antes del encuentro entre el Real Madrid y la Real Sociedad por la conquista del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Dos campeones del mundo frente a una grada que reconoció una gesta que ya forma parte de la historia del fútbol español.
Uno vestido de blanco y el otro de negro. Rivales apenas unos minutos después, pero compañeros para siempre desde aquel Mundial. Cucurella y Oyarzabal volvieron a encontrarse sobre un terreno de juego con la Copa del Mundo como testigo. Antes de que el balón marcase las diferencias, el fútbol les concedió una pequeña tregua.
Cucurella fue el primero en aparecer. El lateral madridista salió al césped entre aplausos, saludó a una grada que ya siente como suya y recibió el reconocimiento del Bernabéu. Después recorrió un pasillo formado por los jugadores de ambos equipos antes de encontrarse con Oyarzabal. Los dos campeones se abrazaron sobre el césped de Chamartín y posaron juntos junto al trofeo que acredita que España volvió a conquistar el mundo. No era el plan, pero el Real Madrid tiró de señorío y quiso contar con el gipuzcuano en este acto tan especial que el Barcelona ha desechado llevar a cabo.
No hubo colores durante esos minutos. Tampoco silbidos, que aprendan otros. El Bernabéu reconoció en el capitán de la Real Sociedad a uno de los futbolistas que llevaron a España hasta lo más alto. Oyarzabal y Cucurella fueron compañeros antes que rivales y compartieron un último abrazo antes de regresar con los suyos.
Después, el balón volvió a poner cada cosa en su sitio. Cucurella se marchó al banquillo, ya que Mourinho mantuvo su confianza en Álvaro Carreras, mientras que Oyarzabal ocupó su lugar para capitanear a la Real Sociedad. Volvieron las camisetas, la rivalidad y los intereses opuestos. Pero durante unos minutos el Santiago Bernabéu no vio a un jugador del Real Madrid y a otro de la Real Sociedad. Vio a dos campeones del mundo.