El Gobierno ‘obliga’ al Real Madrid a retrasar el anuncio de Dumfries
El club quiere que el coste del fichaje y el salario del neerlandés computen en el ejercicio 2026-27
La planificación financiera, el límite salarial y la tributación explican por qué el Real Madrid espera unos días para hacerlo oficial
Denzel Dumfries ya es jugador del Real Madrid. El acuerdo con el Inter de Milán está completamente cerrado desde hace semanas, el lateral ha superado todos los pasos previstos y en Valdebebas nadie duda de que vestirá de blanco la próxima temporada. Sin embargo, el club sigue sin hacerlo oficial. No es por un problema con el futbolista, tampoco porque falte documentación ni porque exista riesgo alguno de que la operación se caiga. El motivo es mucho más simple: una cuestión fiscal y contable que aconseja esperar unos días más.
La idea del Real Madrid es anunciar el fichaje a partir del 1 de julio. Una fecha que puede parecer irrelevante para el aficionado, pero que cambia por completo el impacto económico de la operación. En el fútbol, la temporada contable no coincide con el año natural. Los clubes trabajan con ejercicios que van del 1 de julio al 30 de junio, por lo que oficializar la incorporación antes de esa fecha supondría que el coste del fichaje, su amortización y parte del salario del internacional holandés computaran en las cuentas de la temporada 2025-26, un ejercicio que está a punto de cerrarse.
En cambio, si el anuncio se realiza una vez arranque julio, toda la operación pasa automáticamente al presupuesto de la temporada 2026-2027. Es una diferencia enorme desde el punto de vista financiero. El Real Madrid consigue mantener intactas las cuentas del ejercicio que termina, presenta un balance más limpio y dispone de un mayor margen para planificar la próxima temporada, especialmente en lo que afecta al control económico de la Liga.
No se trata únicamente de una cuestión de imagen contable. También influye el límite de coste de plantilla deportiva que controla la Liga. El salario de Dumfries y la amortización de los cerca de 20 millones de euros que costará su fichaje empezarían a computar en el nuevo ejercicio, evitando cargar esos importes sobre unas cuentas que ya están prácticamente cerradas. Son movimientos habituales en los grandes clubes, que planifican hasta el último detalle para optimizar su situación financiera.
El Gobierno aprieta
A ello se suma la enorme presión fiscal que soportan este tipo de operaciones. En España, los futbolistas con salarios elevados tributan por IRPF con tipos que pueden superar el 45%, por lo que los clubes negocian prácticamente siempre salarios netos. Eso obliga a incrementar considerablemente el coste bruto que asume la entidad. Además, en un traspaso internacional también deben estructurarse correctamente las comisiones de los agentes, los pagos entre clubes y todas las obligaciones tributarias derivadas de una operación entre España e Italia. Cualquier error puede traducirse en un importante coste económico, de ahí que los departamentos jurídicos y fiscales revisen hasta la última cláusula antes de estampar las firmas definitivas.
Por eso, en el Real Madrid nadie está preocupado por el retraso. Todo lo contrario. En Valdebebas insisten en que el fichaje está completamente cerrado y que únicamente falta esperar a que cambie el calendario. El 1 de julio desaparecerán los condicionantes contables y el club podrá anunciar oficialmente a Dumfries como nuevo jugador blanco, cerrando una incorporación que José Mourinho considera prioritaria para reforzar el lateral derecho.