Héroe madridista

La desconocida vida de Carlos Espí fuera del Real Madrid: su pueblo, su barbero y una frase que lo dice todo

El delantero ha pasado en muy poco tiempo de recorrer los campos de Segunda a marcar en su estreno oficial con el Real Madrid de Mourinho

Tímido, familiar y profundamente ligado a Tavernes de la Valldigna, trata de mantener sus costumbres mientras reconoce a su entorno que está «viviendo un sueño»

Espí lo arregla todo

Carlos Espí está viviendo a toda velocidad. Hace no demasiado tiempo recorría los campos de Segunda División y ahora forma parte del Real Madrid de José Mourinho. Su estreno oficial con la camiseta blanca, además, difícilmente pudo ser mejor. El delantero apareció cuando tuvo su oportunidad y marcó, dando otro paso en una historia que él mismo todavía trata de asimilar.

Porque detrás del futbolista que acaba de aterrizar en uno de los vestuarios más exigentes del mundo sigue estando el mismo chico de siempre. Tímido, familiar y profundamente ligado a Tavernes de la Valldigna, el pueblo valenciano en el que ha crecido y del que nunca ha terminado de marcharse emocionalmente.

Quienes le conocen desde hace años dibujan precisamente ese perfil. Espí es reservado, especialmente cuando no tiene confianza, y mantiene muy cerca a las personas que le acompañaban antes de que el fútbol comenzase a cambiarle la vida. Incluso durante la pasada temporada, cuando su nombre empezaba a ganar protagonismo y atravesaba uno de los mejores momentos de su carrera, aprovechaba los fines de semana sin partido para regresar a Tavernes.

Allí encontraba su refugio. Su gente, su familia y una normalidad que ha intentado conservar mientras todo a su alrededor avanzaba a una velocidad enorme.

De la barbería de siempre a Valdebebas

Hay pequeños detalles que explican mejor que cualquier discurso cómo es Carlos Espí. Durante su etapa en Valencia acudía a una barbería vinculada a su círculo de confianza y, tras dar el salto a Madrid, esa relación no se ha perdido. Su barbero continúa desplazándose hasta la capital para cortarle el pelo.

Espí, que habría abandonado recientemente su habitación en Valdebebas, donde compartía día a día con Cucurella, Mourinho y su cuerpo técnico, para instalarse definitivamente en su nuevo hogar en la capital de España, comienza ahora a construir su nueva vida mientras intenta que cambien las menos cosas posibles fuera del terreno de juego.

No es extraño, por tanto, que las personas que han compartido momentos con él desde sus tiempos en Segunda destaquen especialmente su timidez y su carácter cercano. Espí ha cambiado de escenario, pero trata de no cambiar de vida más de lo necesario.

«Estoy viviendo un sueño»

Lo que resulta mucho más complicado es mantener la normalidad dentro del campo. Su llegada al Real Madrid y su estreno goleador han colocado su carrera en otra dimensión en cuestión de semanas.

El propio delantero lo reconoce en privado. Tras marcar con el conjunto blanco, explicó a personas de su entorno que está «viviendo un sueño» y que todo ha sucedido tan rápido que todavía se encuentra asimilando lo que le está pasando.

No es para menos. Espí ha pasado en muy poco tiempo de pelear en escenarios mucho más modestos a ponerse a las órdenes de Mourinho y celebrar un gol con el Real Madrid. Un salto gigantesco para un futbolista que todavía conserva los pies donde siempre los tuvo. En Tavernes de la Valldigna.

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