El Bernabéu llora a Carvajal: así fue la despedida más emotiva de una leyenda del Real Madrid
Dani Carvajal y David Alaba se despidieron del Santiago Bernabéu
Fue una noche llena de emoción, homenajes, lágrimas y madridismo puro
Adiós de leyenda
Con el pitido final llegó el momento de decir adiós. Y decir adiós siempre duele. Más todavía cuando el que se marcha es una leyenda. El niño que un día soñó con triunfar en el Real Madrid y terminó convirtiéndose en historia viva del fútbol mundial: Dani Carvajal. También fue la noche de David Alaba, un profesional ejemplar al que una gravísima lesión privó de seguir escribiendo páginas doradas en la historia del conjunto blanco.
La despedida comenzó precisamente con Alaba. En el fondo sur aparecieron decenas de sillas levantadas al cielo, recordando aquella icónica celebración frente al PSG, cuando el austríaco, en medio de la locura absoluta que era el Santiago Bernabéu, levantó una silla tras la primera de las tres remontadas mágicas de aquella Champions eterna. Y qué más daba todo lo demás.
«Muchas gracias por todo. Muchísimas gracias. He disfrutado mucho con vosotros. Gracias por el cariño. Especialmente gracias por el momento tan complicado que sufrí con mi lesión de rodilla. Siempre os llevaré en el corazón», dijo el central, tímido, emocionado y profundamente agradecido.
Pero el gran momento de la noche llegó con Carvajal. Historia viva del Real Madrid. Seis Copas de Europa, todas ellas como titular. ADN madridista por los cuatro costados. Todos sus compañeros lucieron su dorsal ‘2’ para despedir como merece una leyenda del club blanco. El capitán, completamente roto por la emoción, al igual que Mastantuono, que no pudo contener las lágrimas, tomó el micrófono y dejó un discurso cargado de madridismo puro. Sus hijos, a su lado, acompañaron uno de los momentos más emotivos que se recuerdan en el Santiago Bernabéu.
«Buenas noches, madridistas. No es un momento fácil para hablar. Estoy muy emocionado por esta gran despedida. Quiero dar las gracias a nuestro presidente, Florentino. Él fue el que me trajo de vuelta desde Alemania. He crecido con él, hemos ganado muchas Champions, pero si me tengo que quedar con algo es que ni 24 horas después de lesionarme dudó en ampliar mi contrato.
También quiero dar las gracias a todos mis compañeros. No han sido dos temporadas fáciles, pero volveremos a ganar. Esto es el Real Madrid y hay que levantarse, como dice nuestra historia. Tampoco puedo olvidar esta edad dorada. Con mi salida ponemos fin a una era maravillosa. Cuatro Champions en cinco años. Tres seguidas. Cristiano, Ancelotti, Zidane… Voy a pedir un aplauso fuerte para ellos, porque nos hicieron grandes.
También quiero dar las gracias a mis padres y a mi hermana, por hacer ese esfuerzo tan grande cuando era niño. Por llevarme a entrenar y por poner todo de vuestra parte para cumplir mis sueños. También a mi mujer y a mis hijos. He vivido dos años muy difíciles, la cara amarga del fútbol, y habéis conseguido que mis días tristes se llenaran de luz. Que sacara la fuerza suficiente para volver a levantarme. Os quiero mucho.
Y por último, gracias a todos vosotros. Sois maravillosos. Lo que se vive en este estadio no se puede describir, sólo se puede sentir. Me habéis apoyado desde el primer día que llegué. Ver esta despedida hace que me sienta orgulloso de ser madridista. Sólo quería deciros que hay trayectorias que se definen por los títulos, pero yo quiero que me recordéis con orgullo y con la certeza de haber dado absolutamente todo por esta camiseta. Ayer, hoy y siempre. Hala Madrid».