Arbeloa es el Gandalf blanco: así ha construido un nuevo Real Madrid
Arbeloa siempre ha tenido claro desde que cogió al Real Madrid que tenía que nutrir a sus jugadores de una idea de juego
El entrenador madridista ha sido capaz de cambiar la cara de los blancos en 70 días
Vinicius es capital
Álvaro Arbeloa se hizo cargo del Real Madrid el pasado 12 de enero de 2025. Setenta días después, este equipo moribundo del que se hizo cargo el salmantino es un conjunto totalmente renovado que ha conseguido, en menos de tres meses, convertirse en un equipo sólido, comprometido y con una idea de juego clara. El margen de mejora es enorme, pero al mismo tiempo ha sido capaz de llegar a tiempo para competir tanto por la Liga como por la Champions, donde está en cuartos de final y se medirá al Bayern.
El Real Madrid de Arbeloa poco o nada tiene que ver con el equipo que dirigió, con poco acierto, Xabi Alonso durante su etapa como entrenador madridista. El salmantino ha sido capaz de encontrar un camino que, por el momento, está dando con la tecla para seguir creciendo en este tramo final de la temporada.
Arbeloa llegó a un vestuario roto, dolido, lleno de incendios y desconfiado. Desconfiaban incluso de él mismo. No se fiaban de su buena relación con el club. Pero el salmantino ha sido capaz de ganarse a la gran mayoría de los jugadores. Especialmente, a los pesos pesados. A esos mismos que estaban muy cansados de los métodos de Xabi Alonso. El actual entrenador ha conseguido revertir esa situación para conformar un vestuario tremendamente unido que, ahora sí, va todo a una.
Buscar una idea
No obstante, lo más importante es lo claro que ha tenido desde el primer momento que el equipo que cogió no tenía una idea de juego. Arbeloa ha trabajado en estos meses para implantar una idea, un esquema y un orden. Sí, este equipo siempre ha tenido grandes individualidades, pero para lograr los objetivos el salmantino tenía claro que debía formar un bloque, un equipo. Y esto, justamente, es lo que ha conseguido.
«Mi trabajo es intentar sacar el máximo rendimiento y ver cómo podíamos ser un equipo cada vez más compacto, más juntos, con las ideas más claras y que cuando salgamos a atacar sepamos lo que tenemos que hacer, porque muchas veces tenía la sensación de que salíamos a jugar dependiendo del talento de cada jugador y de lo que se le ocurría en ese momento. Necesitamos saber que cuando salgamos al campo salgamos a buscar las debilidades del equipo rival, aprovechar nuestras fortalezas, tener unas ideas y un estilo de juego. Aún tenemos un largo camino y mucho que mejorar, pero teniendo en cuenta que acabamos de llegar», reconocía Arbeloa tras la victoria en el derbi.