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La Federación de Noruega denuncia a Infantino por dar el premio de la Paz a Trump, el ‘caso Balogun’ y el ‘FIFA Forward Enterprise’

Terremoto en el fútbol. La Federación de Noruega emerge como la primera confederación UEFA que denuncia a Infantino, presidente de la FIFA, y solicita una investigación. La denuncia principal ha sido interpuesta ante el Comité de Ética por presunto incumplimiento de conducta individual, y la segunda ante el Comité de Gobernanza y Compliance por fallos en los mecanismos de control. Las denuncias tienen tres aristas. Por la entrega del premio de la Paz a Donald Trump; la tarjeta retirada a Balogun en pleno Mundial; y todo lo que engloba el FIFA Forward Enterprise.

La denuncia de la Federación Noruega de Fútbol acusa a Gianni Infantino de abusar de su poder y violar sistemáticamente la gobernanza de la institución para favorecer intereses políticos e individuales. El expediente, respaldado abiertamente por la presidenta de la NFF, Lise Klaveness, señala que bajo el mandato de Infantino se han tomado decisiones trascendentales al margen de los canales reglamentarios.

Entre las irregularidades denunciadas destacan la adjudicación acelerada y opaca de la sede del Mundial 2034 a Arabia Saudí —único candidato tras una maniobra táctica de plazos impulsada por la cúpula— y la creciente concentración de poder ejecutivo en la figura del presidente, en perjuicio del Consejo de la FIFA. La demanda noruega argumenta que estas acciones vulneran el Código de Ética del organismo internacional, en particular los principios de neutralidad, transparencia, debida diligencia y lealtad. S

Según el documento, las decisiones estratégicas sobre el fútbol mundial no están respondiendo a procesos democráticos ni al bienestar de los deportistas, sino a acuerdos de conveniencia geopolítica y comercial cerrados a puerta cerrada. Este paso sin precedentes por parte de una federación europea evidencia la profunda brecha entre la gestión del dirigente suizo-italiano y las demandas de reforma institucional.

Noruega exige una investigación independiente, la revisión de las decisiones unilaterales de la presidencia y el restablecimiento del equilibrio de poderes dentro de la estructura rectora del fútbol mundial. Por el momento, la cúpula de la FIFA ha evitado hacer comentarios oficiales respecto al procedimiento ético en marcha.