España domina el mundo… con un pero
Alexia, De la Fuente, Unai Simón, Cata Coll, Lamine y Vicky López encabezan una cosecha que confirma la fuerza del fútbol español
Louzán reivindica el éxito colectivo y respeta la victoria de Kane mientras confía en nuevas oportunidades para los candidatos españoles
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España salió del London Palladium con premios para casi todos y una fotografía que explica su momento. Porteros, entrenadores, jóvenes y una Alexia Putellas que volvió a levantar el Balón de Oro. El fútbol español fue ocupando el escenario hasta convertir buena parte de la ceremonia en una celebración propia. Faltó el gran trofeo masculino, que terminó en manos de Harry Kane, pero el balance de Londres dejó argumentos de sobra para mirar más allá de esa ausencia.
La noche tuvo una secuencia reveladora. Los seis primeros galardones entregados fueron para españoles. Lamine Yamal, Vicky López, Pere Romeu, Luis de la Fuente, Cata Coll y Unai Simón pusieron nombres distintos a una misma realidad, y es que España tiene protagonistas en todas las parcelas del juego. La continuidad del éxito empieza a ser tan significativa como los éxitos en sí mismos.
Después llegó Alexia. Su tercer Balón de Oro añadió una dimensión histórica a una cosecha que también incluyó el reconocimiento al Barcelona como mejor club femenino. El dominio español encontró espacio en el presente, en los banquillos y en el futuro. La relación de premiados abarcó desde futbolistas consagrados hasta jóvenes que ya compiten con autoridad en la élite.
Una generación que gana dentro y fuera del campo
El premio a De la Fuente prolongó en Londres lo que España había construido durante el Mundial. El seleccionador recibió el reconocimiento individual después de conducir al equipo hasta el título. Su presencia en el escenario puso rostro al trabajo de un grupo que ha aprendido a competir desde una idea compartida.
También lo hicieron Unai Simón y Cata Coll. Los dos trofeos Yashin terminaron en manos españolas, una imagen especialmente valiosa para un fútbol al que habitualmente se relaciona con la calidad de sus centrocampistas y atacantes. La portería también tuvo su noche.
Lamine y Vicky López representaron el siguiente escalón. Sus premios refuerzan la sensación de continuidad: el relevo ya está jugando, ganando y recogiendo distinciones. España puede presumir de campeones sin tener que hablar de una generación que se acaba.
Alexia completó esa fotografía desde otro lugar. Su regreso a lo más alto, después de una carrera que también ha conocido lesiones y momentos difíciles, añadió el valor de la permanencia. Llegar exige talento. Volver exige, además, una resistencia que en Londres encontró recompensa.
Louzán pone el éxito colectivo por delante del debate
La victoria de Kane dejó pendiente el deseo de ver a un español con el principal premio masculino. Lamine terminó tercero y Rodri, cuarto. Dos campeones del mundo entre los primeros, aunque ninguno alcanzó la posición que ambicionaba.
El resultado abre la discusión sobre cuánto debe pesar un Mundial frente a una temporada goleadora extraordinaria. Pero convertir ese debate en una indignación de todo el fútbol español sería ir más allá de lo que permite afirmar la clasificación. Hay argumentos para defender a los candidatos españoles y también méritos que explican la elección del delantero del Bayern.
Rafael Louzán eligió poner el foco en la cosecha completa. A la salida del teatro, el presidente de la RFEF habló de «un rotundo éxito» y extendió el reconocimiento a los clubes y a las federaciones que participan en la formación de los futbolistas. Su balance buscó abarcar todo lo que había sucedido sobre el escenario.
Ante la victoria de Kane, resumió su posición con un «hay que respetarlo». Admitió que habría preferido un ganador español, expresó su admiración por el inglés y apuntó a las próximas oportunidades de Lamine, Rodri y otros jugadores. El mensaje fue de confianza en la continuidad de esta etapa.
La diferencia importa. España regresó de Londres con motivos para discutir el premio que faltó, pero también con una colección de reconocimientos que merece ocupar el primer plano. El reto está en sostener ese nivel, seguir formando y volver a competir por todos los galardones.
En el Palladium hubo españoles recogiendo premios durante buena parte de la noche. El próximo paso será conseguir que también estén en el escenario cuando se anuncie el último.