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Liga de Naciones: Croacia-España

Dani Olmo, un ‘croata’ muy español

El internacional regresa con España al país al que llegó con sólo 16 años, donde se convirtió en estrella y que todavía considera una segunda casa

Croacia llegó a iniciar los movimientos para nacionalizarle y llevarle al Mundial de Rusia 2018, pero Olmo siempre tuvo clara su elección: quería jugar con España

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Dani Olmo vuelve a casa. O, por lo menos, a una de ellas. España visita este martes Croacia y para el internacional español será inevitable echar la mirada atrás. Allí llegó siendo prácticamente un niño, allí se convirtió en futbolista profesional y allí estuvo a punto de comenzar una historia completamente diferente. Porque Croacia no sólo convirtió a Olmo en estrella. También intentó convertirle en internacional croata.

Todo comenzó en 2014. Olmo tenía sólo 16 años, era capitán del Cadete A del Barcelona y estaba considerado como una de las grandes promesas de La Masia. Lo lógico parecía continuar recorriendo las diferentes categorías azulgranas hasta intentar alcanzar algún día el primer equipo. Hizo exactamente lo contrario. Hizo las maletas y se marchó al Dinamo de Zagreb.

La locura que terminó saliendo bien

La decisión sorprendió al fútbol español. Cambiar Barcelona por Zagreb siendo adolescente parecía una apuesta demasiado arriesgada. Pero detrás existía una idea deportiva muy concreta: encontrar un camino más corto hacia el fútbol profesional.

Olmo se trasladó a Croacia acompañado por su madre y comenzó prácticamente desde cero. Nuevo club, nueva ciudad, nuevo idioma y una cultura completamente diferente. No fue sencillo. Pero terminó integrándose hasta convertirse prácticamente en uno más. Aprendió croata con fluidez y fue creciendo al mismo tiempo como persona y como futbolista.

Debutó muy joven con el primer equipo y el Dinamo terminó de moldear al jugador que había llegado desde Barcelona. El extremo fue aprendiendo a desenvolverse como mediapunta, interior y futbolista entre líneas. Croacia hizo diferente a Dani Olmo.

De promesa española a estrella croata

Su explosión definitiva llegó entre 2017 y 2020. Olmo dejó de ser aquel extraño adolescente español que había aparecido en Zagreb para convertirse en una de las grandes estrellas del fútbol croata. Ganó títulos, disputó competiciones europeas y comenzó a llamar la atención de los principales clubes del continente.

Terminó su etapa en el Dinamo con 124 partidos oficiales y 34 goles antes de marcharse al Leipzig en enero de 2020. Pero hubo un momento en el que su historia pudo cambiar completamente. Croacia quería quedárselo.

Vukovar, la historia que le cambió

Pero Croacia no sólo cambió a Dani Olmo como futbolista. También le hizo crecer de golpe como persona. El español llegó al país cuando las bombas de la guerra de los Balcanes hacía años que habían dejado de caer, pero sus consecuencias continuaban perfectamente visibles. Y hubo especialmente un lugar que le marcó: Vukovar, una de las ciudades que más sufrió durante el conflicto.

Olmo conoció la ciudad durante su etapa de formación y allí descubrió una realidad completamente diferente a la que había vivido hasta entonces. Escuchó historias de personas que habían sufrido la guerra en primera persona, conoció a supervivientes y veteranos que convivían con sus secuelas y descubrió historias de niños que habían quedado huérfanos durante el conflicto. Tenía apenas 16 años.

Aquello le impactó profundamente. El propio Olmo ha explicado posteriormente que conocer a personas que habían vivido la guerra y escuchar también las historias de algunos de sus compañeros le ayudó a «hacerse un hombre» y a entender que existían cosas mucho más importantes que el fútbol. Y Vukovar nunca desapareció de su vida.

Según desveló posteriormente su agente, Andy Bara, Olmo dona el 2% de su salario anual bruto a iniciativas vinculadas con Vukovar, un compromiso que habría mantenido después de abandonar el Dinamo de Zagreb, durante su etapa en el Leipzig y posteriormente en el Barcelona.

Además, su compromiso con los Balcanes también se ha extendido a proyectos que utilizan precisamente el fútbol como herramienta de reconciliación entre comunidades marcadas por aquella guerra. Es posiblemente la mejor manera de explicar hasta qué punto Croacia forma parte de Dani Olmo.

Allí aprendió otro idioma. Allí se convirtió en profesional. Allí empezó a hacerse un nombre en Europa. Pero también allí descubrió demasiado joven las cicatrices que puede dejar una guerra. Por eso su relación con Croacia nunca terminó cuando abandonó Zagreb. Croacia le hizo futbolista. Vukovar también le hizo persona.

Croacia quiso llevarle al Mundial

La selección española no terminaba de llamar a su puerta y desde Croacia vieron una oportunidad. El impacto de Olmo había sido tan grande que alrededor de 2017 y 2018 comenzaron los movimientos para conseguir su nacionalización. No se trataba simplemente de una posibilidad lanzada al aire. La idea era que pudiera terminar jugando con Croacia.

Y el premio que aparecía en el horizonte era enorme. El Mundial de Rusia 2018. Croacia podía ofrecerle aquello que España todavía no le garantizaba: entrar en una selección absoluta repleta de estrellas y compartir vestuario con futbolistas como Luka Modric o Ivan Rakitic.

Se llegaron a dar pasos para obtener la ciudadanía croata. Olmo tenía delante una decisión gigantesca. Podía aceptar una oportunidad inmediata con el país que le había abierto las puertas del fútbol profesional o esperar una llamada de España que nadie podía garantizarle. Eligió esperar.

«Yo soy español»

Porque una cosa era sentirse querido en Croacia y otra muy diferente olvidar de dónde venía. Olmo siempre tuvo claro que su sueño era representar a España. «Yo soy español y así lo he sentido siempre», explicaría posteriormente.

La decisión tuvo todavía más valor unos meses después. Croacia terminó llegando a la final del Mundial de 2018. Aquella selección de Modric estuvo a un partido de convertirse en campeona del mundo mientras Olmo observaba desde fuera cómo el país que había intentado nacionalizarle hacía historia. Nunca se arrepintió. España terminó llamándole. Primero llegó la Sub-21 y después la absoluta. El tiempo acabó dándole la razón.

Croacia nunca desapareció

Rechazar su selección tampoco significó rechazar al país. Todo lo contrario. El vínculo entre Dani Olmo y Croacia continúa muchos años después de abandonar Zagreb. Allí conserva amigos, recuerdos y una relación especial con el Dinamo. Croacia fue el lugar en el que dejó de ser una promesa para convertirse en futbolista. Por eso cada regreso tiene algo diferente. Especialmente ahora.

Aquel adolescente que abandonó Barcelona con 16 años regresa convertido en campeón de Europa y campeón del mundo con España. Y lo hace precisamente junto a Luka Modric, el hombre con el que Croacia soñó verle compartir centro del campo cuando intentó convencerle para vestir la camiseta ajedrezada. El fútbol pudo escribir una historia completamente diferente. Croacia le ofreció una casa. Le hizo futbolista. Le quiso para su selección. Pero Dani Olmo siempre supo cuál era su camiseta.