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Tenis: Masters 1.000 París 2026

Alcaraz salda una cuenta pendiente: «En París he sufrido las derrotas más dolorosas de mi carrera, eso lo hace más especial»

Su mejor resultado en el Masters 1000 francés eran unos cuartos de final

El día que París fue un infierno para Alcaraz: rompió a llorar por el ambiente hostil y entró en barrena

«Je t’aime, París», escribe Carlos Alcaraz en la cámara tras saldar una cuenta pendiente que tenía con la capital francesa. No con la tierra batida de Roland Garros, sino con la pista dura de La Défense, donde siempre le había salido cruz hasta hoy. Cinco ediciones había competido, seis con la actual, y en ninguna de ellas había superado los cuartos de final. De hecho, solo lo consiguió en una ocasión, en las otras cuatro nunca superó tercera ronda.

«Aquí he sufrido las derrotas más dolorosas de mi carrera, eso lo hace más especial. He estado años sin encontrar mi tenis ni encontrándome cómodo en estas pistas. Eso lo hace más especial porque hemos encontrado la manera de jugar bien en indoor. Estoy muy orgulloso del trabajo que vengo haciendo y de mi equipo, que siempre sabe animarme y trabajar para estar en esta situación», ha expresado el murciano. Es el Masters 1000 de París el torneo más abierto.

Por encuadre en el calendario, a final de temporada, y por la fatiga acumulada de las principales raquetas. Especialmente recordada fue su estreno. En 2021 hacía sus primeros pinitos en estos del tenis —venía de alcanzar los cuartos de final en el US Open, su mejor resultado en un Grand Slam por entonces, y de vencer a Sinner en segunda ronda de París—, pero en la tercera colapsó por el ambiente de la grada.

Un público hostil y un tenista francés como rival fueron un escenario demasiado inflamable. Alcaraz se enfrentaba en París a Hugo Gaston, 103 del mundo en ese momento que se apuntó el primer set. Tocaba remontada para el murciano que se colocó 5-0 y dejó la segunda manga vista para sentencia. Fue entonces cuando la grada de parisina comenzó a abuchear todo lo que hacía. Cuando sacaba, cuando restaba, cuando metía un punto y especialmente cuando lo fallaba.

Y en esa olla presión se hundió Alcaraz. No ganó ningún juego más y pasó del 5-0 al 5-7. El murciano lo pasó tan mal que, una vez acabado el partido, se sentó en la silla y se tapó el rostro con la toalla mientras rompió llorar. Mientras los aficionados franceses celebraron y entonaron La Marsellesa. «Nunca es fácil jugar con el público en contra y ayer se demostró, yo sabía que iba a ser difícil lidiar con el ambiente que había, pero no me llegué a imaginar que podría ser tan heavy», dijo Carlitos.