Curiosidades
PSICOLOGÍA

La psicología sugiere que los adultos que dicen que están bien cuando les preguntan aunque no sea verdad no son mentirosos, en realidad le restan importancia a sus sentimientos

Mucha gente contesta «estoy bien» en plena ruptura, en una mala racha en el trabajo o en una etapa de ansiedad. Lo fácil es pensar que oculta la verdad, pero la psicología propone otra lectura. Según esta disciplina, la mayoría de esos adultos no pretende engañar a nadie. Lo que hacen es minimizar sus sentimientos, hasta el punto de considerar que no merece la pena hablar de ellos.

La diferencia tiene su importancia. Quien miente quiere que el otro crea algo falso. Quien resta importancia a sus emociones les quita valor ante los demás y, muchas veces, también ante sí mismo. La respuesta sale casi sola y sirve para cerrar la conversación sin entrar en detalles.

Los especialistas apuntan a varias causas posibles. Una es el miedo a lo que piensen los demás. Otra es el deseo de no preocupar a nadie. También influye la presión social por mostrarse siempre bien, y los aprendizajes de la infancia, cuando muchos niños oyeron que no debían llorar o que tenían que ser fuertes.

Una respuesta que casi nunca es literal

Una encuesta de la Mental Health Foundation, una organización británica dedicada a la salud mental, ayuda a medir el fenómeno. Según sus datos, un adulto medio en Reino Unido dice «estoy bien» 14 veces a la semana, pero sólo el 19 % lo dice de verdad. Casi un tercio de los 2.000 encuestados reconoció que a menudo oculta cómo se siente, y el 75 % admitió que le cuesta expresar sus emociones.

El estudio también recoge los motivos. El 34 % dijo que responde así porque le resulta más cómodo que explicar lo que de verdad le pasa. Un 23 % cree que quien pregunta no tiene un interés real en la respuesta. Hay además diferencias por sexo: el 22 % de los hombres afirmó que siempre oculta lo que siente, frente al 10 % de las mujeres.

Otra campaña británica, Time to Change, obtuvo resultados parecidos. En su encuesta, el 78 % dijo que respondería que está «bien» aunque sufriera bajo estado de ánimo, ansiedad u otros problemas de salud mental. Alrededor del 52 % explicó que no quería ser una carga para nadie.

El coste de guardarse las emociones

Quitar peso a lo que uno siente puede parecer inofensivo, pero los expertos advierten de sus efectos cuando se convierte en costumbre. Así lo explica un artículo de divulgación del grupo hospitalario Quirónsalud: la evidencia científica indica que reprimir las emociones difíciles de forma continuada puede provocar un estrés emocional y físico sostenido, que acaba afectando al bienestar general. En la misma línea, los especialistas insisten en reconocer y validar también las emociones incómodas.

La psicóloga Lara Ferreiro añade un consejo práctico. Según ella, compartir las dificultades con personas de confianza suele ser bastante más saludable de lo que se cree.

Preguntar dos veces

Las campañas británicas también se dirigen a quien pregunta. Time to Change sostiene que repetir la pregunta demuestra una disposición real a conversar y escuchar. Desde la Mental Health Foundation, su entonces directora ejecutiva, Jenny Edwards, propuso lo contrario a quien responde: salirse del guion habitual y contar la verdad en lugar del «estoy bien».