La madera que conserva las brasas durante más tiempo: esta leña proporciona un 10 % más de calor
Este tipo de madera que calienta el salón de forma rápida, gracias a su potencia calorífica capaz de mantener sus brasas por mucho tiempo.
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Con la llegada del frío, ya son más los usuarios que optan por encender sus chimeneas y protegerse de este frío prematuro. Las chimeneas aportan considerables ventajas en cuanto a sistemas de calefacción se refiere. Disponen de gran poder calórico para estancias completas, suponen un ahorro económico frente a otros métodos calefactables y crean un ambiente acogedor y hogareño inigualable a otro.
¿Qué tipo de madera es el mejor para mi chimenea?
Tradicionalmente, al hablar de leña de calidad, se destacan dos tipos de madera: el haya y el roble. No obstante, la acacia está obteniendo mayor popularidad entre los profesionales de las chimeneas por ser un tipo de madera muy eficiente energéticamente hablando.
Lo primero a tener en cuenta a la hora de elegir un tipo de madera es su poder calorífico, esto es, la cantidad de energía liberada al quemarla. De entre todos los tipos de madera, la acacia destaca por su densidad y extrema dureza, que proporciona un 8% más de energía que el roble y un 10% más que el haya aproximadamente, siempre bajo las mismas condiciones de humedad.
Ventajas de usar madera de acacia
Como ya se comentaba antes, esta madera destaca por su densidad y dureza, pero tiene una forma peculiar de arder a diferencia de los demás tipos de madera. La acacia se enciende con facilidad si se prepara correctamente y es capaz de alcanzar altas temperaturas de forma rápida, aunque luego arde de forma lenta y uniforme.
Este tipo de madera, una vez estabilizada en el fuego, conserva sus brasas durante muchísimo tiempo. Esto la convierte en una óptima solución para aquellos hogares que quieran mantener una temperatura estable sin tener que estar ocupándose del fuego constantemente.
De entre sus características, destaca su resistencia a la putrefacción y la rápida pérdida de humedad, crucial en el proceso de quema de las maderas, ya que debe emplear parte de su energía en encargarse de sacar el agua fuera del tronco. Además, de entre toda la leña, la acacia destaca por tener un porcentaje de humedad inicial menor que el resto en el momento de extracción por su baja concentración de savia del árbol.