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La inesperada reflexión de ‘El Principito’: «Los hombres compran las cosas ya hechas a los comerciantes; pero como no existe ningún comerciante de amigos, los hombres ya no tienen amigos»

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

«El Principito» es la obra más conocida del escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944). Publicada por primera vez en 1943 por la editorial estadounidense Reynal & Hitchcock, la novela no llegó a publicarse en Francia hasta 1946, después de la liberación del país C on el tiempo, el libro se ha convertido en uno de los grandes clásicos de la literatura universal. Está considerado una de las  obras francesas más leídas y traducidas de la historia, con más de 140 millones de ejemplares distribuidos en todo el mundo.

Saint-Exupéry escribió e ilustró «El Principito» durante su exilio en Estados Unidos, en un periodo marcado por la Segunda Guerra Mundial y por una complicada situación personal. Aunque suele clasificarse como «literatura infantil», la historia aborda cuestiones de gran profundidad, como la amistad, el amor, la soledad, la pérdida y el sentido de la vida.

«Los hombres compran las cosas ya hechas a los comerciantes; pero como no existe ningún comerciante de amigos, los hombres ya no tienen amigos»

Una de las reflexiones más conocidas de «El Principito» sobre la amistad gira en torno a una idea aparentemente sencilla: los amigos no pueden comprarse. Antoine de Saint-Exupéry utilizó el encuentro entre el principito y el zorro para explicar que una amistad verdadera necesita tiempo, dedicación y la voluntad de crear un vínculo especial.

La frase «Los hombres compran las cosas ya hechas a los comerciantes; pero como no existe ningún comerciante de amigos, los hombres ya no tienen amigos» resume precisamente esta enseñanza. El zorro establece una comparación entre la facilidad con la que se comprar un determinado objeto y el proceso largo y complejo que implica construir una relación personal.

Conocer realmente a otra persona requiere tiempo y atención, algo que ningún producto puede proporcionar. Por eso, cuando el zorro invita al principito a «domesticarlo», no está hablando de someterlo, sino de crear entre ambos un vínculo que haga que cada uno sea único para el otro.

El concepto de «domesticar» resulta fundamental para entender esta reflexión de «El Principito». Dentro del diálogo entre ambos personajes, el término se relaciona directamente con el hecho de «crear lazos». Se trata, por tanto, de establecer una relación que transforme la manera en la que dos seres se perciben y se relacionan.

De esta manera, Saint-Exupéry presenta la amistad como un vínculo que necesita cultivarse con el tiempo. No se trata de algo que se pueda adquirir de forma inmediata, sino de una relación que se construye poco a poco mediante la presencia, el conocimiento mutuo y las experiencias compartidas. Ahí se encuentra precisamente una de las principales enseñanzas del zorro: lo que convierte a un amigo en alguien único no existe de antemano, sino que surge del vínculo que dos personas construyen y desarrollan con el tiempo.

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