Fernando Fernán Gómez, actor y novelista español: «El éxito y el fracaso no son hechos, sino sensaciones»
Hay logros que, vistos desde fuera, parecen suficientes para sentirse satisfecho: conseguir un empleo, terminar una carrera o recibir un premio. Sin embargo, quien los alcanza puede vivirlos con una decepción difícil de explicar. Fernando Fernán Gómez fue capaz de describir ese sentimiento.
El novelista y actor lo hizo con una frase muy directa: «El éxito y el fracaso no son hechos, sino sensaciones». Y es que define esa distancia entre lo que ocurre y lo que cada uno siente al respecto.
De hecho, la cita de Fernán Gómez puede servirnos para preguntarnos si estamos satisfechos con nuestra vida y si estamos valorando lo suficiente lo que tenemos.
Qué significa la frase de Fernando Fernán Gómez sobre el éxito y el fracaso
«El éxito y el fracaso no son hechos, sino sensaciones» puede leerse como una invitación a revisar las etiquetas con las que resumimos nuestra vida. Aprobar un examen es un hecho. Considerar que la nota obtenida constituye un fracaso depende de las expectativas que teníamos.
De hecho, se puede aplicar a casi cualquier aspecto de la vida y por eso la frase de Fernando Fernán Gómez es tan rotunda. Por ejemplo, un ascenso puede significar reconocimiento, mejores ingresos y nuevas oportunidades.
También puede traer responsabilidades que no deseábamos y quitarnos tiempo para estar con nuestra familia. Desde fuera se ve el nuevo cargo; desde dentro se vive todo lo que lo acompaña.
Justamente eso es lo que hacía a Fernando Fernán Gómez cuestionar lo que damos por supuesto que debería hacernos sentir realizados. Hay metas que perseguimos porque las deseamos y otras que hemos aceptado casi sin pensarlo.
De todas maneras, esto no borra las consecuencias reales de lo que sucede. Perder un empleo puede generar dificultades económicas, por mucho que intentemos cambiar de perspectiva.
La explicación psicológica de la cita de Fernán Gómez y cómo aplicarla en la vida
Desde una lectura psicológica, la frase apunta a la valoración que hacemos de nuestras experiencias. Entre un acontecimiento y la manera de vivirlo intervienen nuestras expectativas, las comparaciones y aquello que consideramos importante.
Por eso conviene distinguir el resultado concreto del juicio que añadimos después. Por ejemplo, puedes describir lo ocurrido con precisión. Sólo así mantendremos el foco en lo importante.
También ayuda revisar el criterio con el que nos estamos midiendo, ya que, por ejemplo, a veces aceptamos un empleo peor pagado para disponer de las tardes, pero seguimos juzgando la decisión únicamente por el sueldo. En ese caso, estamos dejando fuera precisamente aquello que queríamos ganar.
La personalidad inconfundible de Fernando Fernán Gómez
Fernando Fernán Gómez nació en Lima en 1921, mientras su madre estaba de gira teatral, y murió en Madrid en 2007. Fue actor, director y escritor, con una obra que dejó huella tanto en el cine como en los escenarios.
Por ejemplo, escribió Las bicicletas son para el verano, dirigió El viaje a ninguna parte y contó su vida en las memorias El tiempo amarillo.
Recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1995 e ingresó en la Real Academia Española en 2000. Aun así, su imagen pública quedó muy asociada a sus contestaciones tajantes y a una fama de mal genio que podía eclipsar todo lo demás.
Basta acercarse a La silla de Fernando, el documental de Luis Alegre y David Trueba, para encontrar al conversador detrás del personaje. Allí se aprecia perfectamente por qué tenía un carácter tan especial.