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Expertos en limpieza coinciden: «Para limpiar las sartenes quemadas caliéntalas con un poco de agua y vierte una cucharadita de bicarbonato»

Limpiar las sartenes quemadas
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Las sartenes son uno de los utensilios que más utilizados en la cocina y, precisamente por eso, también están entre los que más suciedad acumulan con el paso del tiempo. Aunque las limpiemos después de cada comida, es habitual que aparezcan zonas ennegrecidas que parecen imposibles de recuperar. Hay quienes recurren a estropajos abrasivos o productos desengrasantes para dejarlas como nuevas, pero estos métodos pueden rayar la superficie y deteriorar el revestimiento.

En este contexto, muchos expertos en limpieza recurren al bicarbonato de sodio, que destaca por su su suave acción abrasiva cuando se utiliza en forma de pasta. Combinado con agua caliente, puede facilitar la limpieza de los restos quemados que se adhieren a las sartenes. El procedimiento es sencillo: basta con añadir un poco de agua a la sartén, calentarla a fuego suave y agregar una cucharadita de bicarbonato para ayudar a ablandar los residuos adheridos. Sin embargo, hay varios detalles que conviene tener en cuenta para aplicar este truco como es debido.

Cómo limpiar las sartenes quemadas con bicarbonato

Las manchas oscuras que aparecen en una sartén pueden tener distintos orígenes. En ocasiones, se deben a restos de comida que han quedado adheridos al fondo. En otras, el problema está relacionado con la acumulación de aceite y grasa que, al someterse repetidamente a temperaturas elevadas, termina formando una capa resistente.

El bicarbonato de sodio es un producto habitual en los trucos de limpieza porque ayuda a eliminar determinados residuos y neutralizar algunos olores. En la limpieza de las sartenes, su utilidad reside en la combinación de sus propiedades químicas con la acción del agua caliente.

  1. Lo primero es eliminar con una espátula de madera o silicona los trozos de alimentos que puedan desprenderse fácilmente. No utilices cuchillos ni utensilios metálicos para raspar el fondo, ya que podrían rayar la superficie.
  2. A continuación, vierte agua suficiente para cubrir la zona quemada. No hace falta llenar la sartén por completo; el objetivo es que el líquido entre en contacto con los residuos adheridos.
  3. Coloca la sartén sobre la vitrocerámica y calienta el agua fuego suave para ablandar los restos. Vigila el proceso en todo momento y no dejes que el líquido se evapore por completo.
  4. Cuando el agua esté caliente, añade aproximadamente una cucharadita de bicarbonato de sodio y remueve con cuidado.
  5. Mantén el agua caliente a fuego suave durante unos minutos. Si la suciedad continúa adherida, apaga el fuego y deja que la mezcla repose hasta que se enfríe lo suficiente para poder tocar la sartén con seguridad.
  6. Cuando la sartén esté templada, vacía el agua y comprueba si los restos se desprenden con facilidad. Utiliza una esponja suave o un cepillo no abrasivo para retirar la suciedad.
  7. Termina la limpieza con agua templada y unas gotas de jabón de lavavajillas. Aclara bien para eliminar los restos de bicarbonato y seca la sartén con un paño limpio. De esta forma, quedará impecable.

Aunque este truco es muy útil en sartenes antiadherentes y de acero inoxidable, el hierro fundido necesita un mantenimiento diferente. Estas sartenes cuentan con una capa de aceite polimerizado, conocida como curado, que protege el metal y contribuye a sus propiedades antiadherentes. Una limpieza prolongada con agua y bicarbonato puede afectar a esa capa, por lo que no es la mejor opción. Asimismo, en las sartenes de aluminio sin revestimiento, al tratarse de un producto alcalino, el bicarbonato de sodio puede reaccionar con el aluminio y oscurecer la superficie, especialmente si se combina con agua caliente durante mucho tiempo.

El truco de la sal

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El bicarbonato no es la única alternativa para limpiar los restos quemados. Otra posibilidad es utilizar una mezcla casera que combina sal, detergente líquido y bicarbonato de sodio, con un toque de vinagre blanco. El método consiste en extender la mezcla sobre la base sucia, cubrirla con papel de cocina y dejarla actuar durante unos 30 minutos antes de retirar los restos con una esponja suave. Esta combinación puede ayudar a desprender parte de la grasa acumulada, aunque los resultados dependen del tipo de suciedad y del material de la sartén.

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