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Los expertos en limpieza coinciden: para limpiar la lavadora y que quede como nueva hay que poner «oxígeno activo y papel de cocina en la goma»

La lavadora es uno de los electrodomésticos que más utilizamos en casa, pero curiosamente uno de los que peor limpiamos. Puede que pensemos que con cada uso, al lavar la ropa todo queda bastante limpio por el interior, pero lo cierto es que no es así. De hecho, algunas lavadoras integran hasta un programa de limpieza para el interior del aparato, pero ¿qué sucede con zonas como la goma? Basta con separar sus pliegues para descubrir que allí se quedan pelusas, restos de detergente y agua que no desaparecen cuando termina el centrifugado.

Esa suciedad no siempre se ve desde fuera. A veces nos damos cuenta de que algo falla porque la ropa, pese a estar recién lavada, tiene un olor extraño. O porque al abrir la puerta encontramos pequeñas manchas oscuras en la junta. María Sánchez, que comparte consejos para el hogar en su perfil @mariasanchezlifestyle, propone prestar atención a tres puntos concretos: la goma, el filtro y el tambor. Para el primero utiliza además una mezcla que llama la atención por lo sencilla que parece: papel de cocina y oxígeno activo. Eso sí, antes de aplicarla conviene comprobar que el fabricante permite emplear ese producto en la junta.

Para limpiar la lavadora y que quede como nueva hay que poner «oxígeno activo y papel de cocina en la goma».

La goma que rodea la puerta está diseñada para impedir que el agua salga durante el lavado. Cumple su función, pero sus dobleces también se convierten en un escondite para la suciedad. Si nunca la hemos revisado, puede que nos llevemos una sorpresa al ver la cantidad de residuos que encontramos al pasar un paño por la parte inferior. Y no basta con limpiar únicamente la superficie visible.

El método que explica María Sánchez comienza colocando papel de cocina dentro de los pliegues. Después añade oxígeno activo y deja que actúe entre 15 y 20 minutos. Una vez transcurrido ese tiempo, retira el papel y frota cuidadosamente la zona con un cepillo o estropajo suave. La intención es ablandar los restos adheridos y facilitar su retirada, sin tener que frotar durante demasiado tiempo. Ahora bien, no todas las gomas reaccionan igual ante los productos de limpieza. Hay formulaciones de oxígeno activo con distintas concentraciones y algunos fabricantes recomiendan únicamente agua y jabón suave para estas piezas. Por eso, antes de probar el truco, es importante leer tanto la etiqueta del producto como las instrucciones de la lavadora. Y si podemos es aconsejable aclarar los restos y secar bien la junta al terminar. Dejar la puerta entreabierta después de las coladas también ayuda a que no permanezca húmeda.

El filtro de la lavadora también necesita una limpieza periódica

La segunda zona a la que apunta Sánchez es el filtro. Suele encontrarse detrás de una pequeña tapa en la parte inferior del electrodoméstico, aunque su ubicación depende del modelo. Allí pueden acumularse pelusas, pelos y objetos pequeños que se han quedado olvidados en los bolsillos. Cuando se obstruye, el agua puede tardar más en salir e incluso aparecer errores durante el programa. Antes de abrirlo, hay que desconectar la lavadora y consultar cómo se vacía el agua residual en ese modelo.

La experta recomienda colocar una toalla o un empapador en el suelo para evitar que el agua termine extendiéndose por el baño o la cocina. Después se extrae el filtro, se retiran los restos visibles y se limpia con jabón y un cepillo, siempre que el fabricante indique que puede hacerse de esa manera. No es una tarea especialmente complicada, pero sí una de esas que vamos aplazando hasta que surge un problema. Revisarlo con la frecuencia recomendada en el manual puede ahorrar más de un disgusto.

Qué hacer con el tambor para evitar olores en la ropa

El tercer consejo de María Sánchez se centra en el tambor. Su propuesta consiste en poner medio vaso de bicarbonato entre la goma y el tambor, añadir un vaso de vinagre de limpieza en el cajetín y activar un programa largo a 60 grados. Sin embargo, este método tiene un inconveniente: al juntarse, el bicarbonato y el vinagre reaccionan y neutralizan parte de sus propiedades. Además, algunos fabricantes desaconsejan el vinagre por sus posibles efectos sobre determinadas piezas.

La alternativa más segura es utilizar el programa específico de limpieza del tambor y seguir las indicaciones del manual sobre temperatura y productos adecuados. También conviene limpiar el cajetín cuando quedan restos de detergente y evitar la costumbre de añadir más cantidad de la necesaria. Al final, mantener la lavadora en buenas condiciones no depende de una limpieza espectacular cada varios meses, sino de fijarse en las zonas que solemos olvidar después de hacer la colada. Y conviene hacerlo antes de que aparezcan malos olores.