Los expertos en hogar advierten: «Pegar el sofá a la pared del salón favorece la aparición de moho en las paredes, lo recomendable es dejar al menos 3 cm para evitar la humedad»

Sí o sí conocemos a alguien a quien le ocurrió lo siguiente: tras apartar el sofá para limpiar detrás, apareció una constelación de puntos negros en la pintura, acompañada de un olor que es un poco desagradable. Es nada más y nada menos que moho en las paredes, un problema que suele asociarse a baños y cocinas, pero que también prospera en el salón y en los dormitorios.
Y lo llamativo es que, en muchos casos, el origen no está en una gotera ni en una tubería rota, sino en la forma en que se colocan los muebles. Un fenómeno físico muy sencillo, que se intensifica con el frío y la calefacción encendida, explica por qué ciertos rincones de la casa se convierten en el lugar perfecto para la proliferación de hongos.
¿Por qué pegar el sofá a la pared favorece el moho en las paredes?
El problema que aquí nos atañe se llama condensación. El aire del salón contiene vapor de agua procedente de la respiración, la cocina o la ropa tendida, y cuando entra en contacto con una superficie más fría que su punto de rocío, ese vapor se convierte en pequeñas gotas.
Es lo mismo que ocurre con los cristales empañados en una mañana de invierno, pero en un lugar oculto.
Volviendo a nuestro problemático sofá pegado a la pared, este crea justo esas condiciones. Bloquea la circulación del aire templado de la habitación, de modo que el muro que queda detrás se mantiene más frío que el resto, y la humedad queda atrapada en un hueco oscuro que nadie ventila.
Además, como los muebles grandes casi nunca se mueven, el moho puede crecer durante meses sin que nadie lo vea.
Y el riesgo aumenta en las paredes que dan a la calle (las de fachada), que en invierno están mucho más frías que las interiores, sobre todo si el aislamiento es deficiente.
Por eso los especialistas recomiendan dejar al menos 3 centímetros entre el respaldo del sofá y la pared, una distancia suficiente para que el aire circule y la superficie se seque.
¿Cuántos centímetros separar los muebles para evitar el moho en las paredes?
Esos 3 centímetros son el mínimo, y muchos expertos prefieren ampliar el margen hasta los cinco cuando el mueble se apoya en una pared exterior.
Entre esta paleta de expertos, podemos citar a Michael Zohouri, fundador de la empresa británica Pyramid Eco, especializada en el tratamiento del moho, quien ha declarado que «el moho se forma detrás de los muebles porque esos puntos suelen ser fríos y estar mal ventilados».
Por otra parte, cabe señalar que la recomendación no se limita al sofá. Estos son los muebles que conviene revisar:
- Armarios y roperos, sobre todo los de dormitorio situados contra la fachada.
- Camas y cabeceros pegados a paredes exteriores.
- Estanterías y librerías de gran tamaño.
- Cualquier mueble que tape un radiador o una rejilla de ventilación.
Eso sí, conviene actuar con prudencia con los armarios altos y los muebles hechos a medida. Muchos están anclados a la pared para evitar que vuelquen, por lo que no deben separarse sin revisar antes sus fijaciones.
En esos casos, lo más sensato es mantener el anclaje y recurrir a separadores que dejen una pequeña cámara de aire.
¿Qué riesgos tiene el moho para la salud?
Más allá de las manchas, el moho afecta a la calidad del aire. Y claramente, si queremos unos pulmones sanos, tenemos que cuidarnos de este.
La Organización Mundial de la Salud dedicó en 2009 una guía específica a la humedad y el moho en interiores, en la que concluye que sus efectos principales son el aumento de síntomas respiratorios, alergias y asma.
Su recomendación central es evitar la humedad persistente en superficies y estructuras. Y desde luego, hay evidencia que confirma lo desarrollado hasta aquí.
Un metaanálisis publicado en 2007 en la revista Indoor Air por William Fisk, Quanhong Lei-Gomez y Mark Mendell, del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, concluyó que la humedad y el moho en las viviendas se asocian con aumentos de entre el 30% y el 80% en distintos problemas respiratorios, como la tos, las sibilancias o el asma.
¿Cómo podemos detectar y eliminar el moho de forma casera?
Hay varias señales que delatan el problema antes de que se extienda y se detallan aquí abajo:
- Olor a humedad o a cerrado detrás de los muebles.
- Pequeños puntos negros en la pared o en la parte trasera del mueble.
- Pintura abombada o papel pintado que empieza a despegarse.
A su vez, para saber si la mancha se debe a condensación o a una filtración, la OCU propone un truco sencillo: pegar una lámina de papel de aluminio en la pared durante unos días. Si las gotas aparecen en la cara visible, se trata de condensación; si salen por la cara que toca el muro, el agua viene de dentro y conviene llamar a un profesional.
Y cuando el moho es superficial, basta con pulverizar una mezcla de agua y vinagre blanco a partes iguales, dejarla actuar unos 30 minutos y secar bien la zona.
Después, para evitar que vuelva, conviene ventilar entre diez y quince minutos al día y mantener la humedad relativa entre el 40% y el 60%. Y ojo, que nunca hay que mezclar lejía con vinagre ni con amoniaco: la combinación libera gases tóxicos.