Curiosidades

Las expertas en limpieza coinciden: para lavar los jerséis de lana en la lavadora y que no se apelmacen, se recomienda no superar 1 kg de ropa por cada lavado

  • Jorge Sánchez Rico
  • Nacido en 2004, es estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos desde 2022. Entre sus principales inquietudes destacan la cultura, la televisión y el entretenimiento.

Cada vez se va acercando más la temporada de invierno, esa de sacar los jerséis del armario o de incluso renovarlos. Sea como sea, todos tendrán el mismo destino en algún momento: la lavadora. Pero, cuidado con meter toda la ropa junta y de golpe porque eso puede hacer que se te estropee antes de tiempo.

¿Cómo lavar la lana sin estropearla?

  1. Mirar la etiqueta de la prenda y comprobar que sea apta para la lavadora. Existe ropa de lana que es muy delicada y puede deteriorarse si se mete en la lavadora, en ese caso, se recomienda el lavado a mano.
  2. Si se puede meter en la lavadora, siempre se hará utilizando el programa especial para lana que está pensado para reducir la acción mecánica y no maltratar la prenda. ¡Ojo! No confundir con el programa: delicado/seda, ya que emplea técnicas diferentes de lavado que pueden dañar tu ropa.
  3. No sobrecargues el tambor de la lavadora, eso favorece que se te apelmacen los jerséis. Recomiendan no exceder un kilogramo de peso en el tambor de la lavadora para evitar roces entre los jerséis.
  4. Se aconseja lavar juntas las prendas de lana que compartan características similares. Es decir, hay que evitar lavar prendas que puedan engancharse unas con otras, ya que aumenta la fricción entre las prendas y contribuye al desgaste de las mismas.

Después del lavado llega la plancha

Verse abrumado por una montaña de ropa para planchar es algo completamente lícito. Pero cuidado, que no toda la ropa se debe planchar igual. Algunas prendas de lana pueden necesitar un planchado especial para recuperar su forma, siempre y cuando su etiqueta lo permita.

Lo primero es planchar a una temperatura baja, adecuada a este tipo de tejidos. Después, se recomienda planchar la prenda al revés, colocando entre ésta y la plancha un paño de algodón para poder proteger así las fibras. Además, para no dañar el tejido, no ejerza especial fuerza a la hora del planchado.