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Los albañiles coinciden: mezclar detergente con hormigón es el mejor truco para reparaciones rápidas y sencillas en casa

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

En los pequeños trabajos de albañilería que se realizan, disponer de una mezcla sencilla de trabajar puede facilitar mucho la tarea. Por este motivo, algunos profesionales y aficionados utilizan un curioso truco: añadir una pequeña cantidad de detergente al hormigón para mejorar su manejabilidad y conseguir una pasta más fácil de aplicar.

Esta técnica se utiliza sobre todo en reparaciones domésticas de poca envergadura, como rellenar juntas, reparar pequeñas grietas o realizar determinados parches en superficies que absorben el agua con rapidez. El objetivo es obtener una mezcla algo más cremosa y uniforme, que se pueda extender con mayor facilidad.

El secreto mejor guardado de los albañiles: mezclar detergente con hormigón

Los albañiles recurren a este truco cuando realizan pequeños trabajos en casa, y su funcionamiento tiene una explicación química: el detergente actúa como tensioactivo y reduce la tensión superficial del agua, ayudando a conseguir una pasta más cremosa y sencilla de extender sin necesidad de añadir demasiada agua. Además, puede generar pequeñas burbujas de aire que aumentan la plasticidad y facilitan el manejo de la mezcla. Así, una preparación inicialmente más densa puede adquirir una textura más suave y manejable.

Ahora bien, para obtener el resultado deseado, es fundamental controlar la cantidad que se utiliza: los profesionales de la construcción recomiendan agregar sólo  un par de cucharadas por cada cubo de mezcla. Utilizar demasiado detergente puede reducir considerablemente la resistencia del hormigón, llegando a afectar a su rendimiento. Asimismo, antes de extender la mezcla, es aconsejable probarla primero sobre una superficie pequeña y esperar a que complete su curado para comprobar cómo queda.

Ahora bien, el detergente no sustituye a los aditivos formulados específicamente para el hormigón, por lo que su uso deber limitarse a pequeños trabajos. En ningún caso se debe utilizar en vigas, columnas, losas, cimentaciones ni en ningún otro elemento destinado a soportar cargas. Utilizar este truco en un muro estructural puede comprometer su resistencia y favorecer la aparición de grietas o daños con el paso del tiempo. Además, las burbujas de aire pueden aumentar la porosidad del material y favorecer la entrada de humedad, lo que puede acelerar la corrosión de las armaduras metálicas.

Sin embargo, puede resultar muy útil en determinadas tareas sencillas, como cubrir pequeñas grietas, sellar juntas entre ladrillos, reparar desperfectos superficiales en revoques o realizar pequeños parches en los que prime la facilidad de aplicación frente a la resistencia estructural. Para cualquier trabajo que implique elementos resistentes o cargas importantes, lo mejor recurrir a materiales específicos y contar con el asesoramiento de un profesional.

Un albañil con años de experiencia explica que «añadir detergente al cemento puede hacer que la mezcla resulte más suave y fácil de trabajar, pero advierte que no debe considerarse un sustituto de los aditivos específicos. Según su criterio, este recurso puede tener sentido en pequeños trabajos de reparación, donde se busca principalmente mejorar la manejabilidad. Sin embargo, para vigas, columnas, cimientos o cualquier elemento estructural, recomienda utilizar productos adecuados y respetar siempre las proporciones indicadas por el fabricante».

Cómo reparar una grieta

Para una grieta pequeña y superficial en un revestimiento no estructural, los pasos a seguir son muy simples.

  1. Para empezar, retira con cuidado el polvo, restos de pintura, yeso o material suelto alrededor de la grieta utilizando un cepillo.
  2. En grietas superficiales muy finas, es conveniente abrirlas ligeramente en forma de V con una herramienta adecuada, pero sin profundizar innecesariamente.
  3. A continuación, humedece ligeramente la zona antes de aplicar la mezcla.
  4. Para preparar una pequeña cantidad de mezcla con este truco, coloca en un recipiente el cemento y la arena en las proporciones indicadas para el mortero que vayas a utilizar. Mezcla primero ambos materiales en seco hasta conseguir una textura uniforme. Luego, añade el agua poco a poco mientras remueves continuamente. A la hora de agregar el detergente, utiliza una cantidad mínima. Remueve bien hasta conseguir una mezcla homogénea, sin grumos y con una textura suficientemente cremosa para poder extenderla con una espátula.
  5. Aplica el mortero con una espátula, presionando suavemente para que penetre en el interior de la grieta. Después, extiende el material sobre la superficie hasta conseguir un acabado lo más uniforme posible.
  6. Respeta el tiempo de secado y curado indicado por el fabricante. Evita manipular la reparación durante ese periodo y no la pintes hasta que el material esté completamente seco.

Finalmente, cabe recordar que, aunque puede resultar práctico para reparaciones pequeñas, el detergente no sustituye a los aditivos formulados específicamente para el hormigón. Su utilización debería quedar restringida a trabajos superficiales y no estructurales, ya que emplearlo en vigas, cimientos, columnas u otros elementos que soporten cargas podría afectar a la resistencia y durabilidad de la construcción. Antes de utilizar esta mezcla sobre una superficie visible, es recomendable hacer primero una pequeña prueba en una zona poco visible y esperar a que el material complete su proceso de curado.