Charla con Pilar Eyre: «Siempre he creído que la novela es la aristocracia de la literatura»

Llegamos a Barcelona en un día sorprendentemente soleado para lo lluviosa que está siendo la primavera. Admiramos el sol y sonreímos porque nos dirigimos a una importante cita. Vamos a comer con una gran periodista, escritora, y al final, cronista de varias épocas, la barcelonesa Pilar Eyre. Nos cita en la zona alta de la ciudad, el barrio de las Tres Torres, un lugar en el que en el siglo XX, gran parte de la burguesía catalana levantó sus imponentes casonas estilo modernista. Comemos en una amplia y coqueta mesa. No cabe duda, de que Pilar es muy querida. Rodeada de periodistas (muchos viejos amigos) nos agradece emocionada y a partir de ahí, todo es un auténtico deleite. Dueña de una conversación interesante y cultivada, es un libro abierto y en su nueva novela, ‘Cuando éramos ayer’, da voz a una época que ella misma vivió, para contarla. Una obra con claros tintes autobiográficos, imperdible.

«Quiero que la gente lea ‘Cuando éramos ayer’ porque es un libro de emociones hecho desde la sinceridad y desde el fondo de mi corazón, con personajes de carne y hueso»

Foto: Jona Jaraba
Foto: Jona Jaraba

Cuando se la ve, es inevitable pensar que ella, Pilar Eyre, la protagonista de este reportaje, es una mujer refinada y distinguida. La periodista posee ese porte burgués casi aristocrático que la hace inconfundible. A pesar de llevar toda la vida sintiéndose una «desclasada»,  la clase la destila por los cuatro costados. Para Eyre es su libro número 22. Un cifra capicúa que no podía traer otro género que una novela. Porque para ella, «la novela es la aristocracia de la literatura» y las suyas, además de ser apasionantes, destacan por nunca, dejar indiferente a quien las lee.

«El libro empieza de una forma muy suave, muy romántica. Es al principio un poco, amor y lujo…y luego se va endureciendo como se empezaron a endurecer esos años»

Portada de 'Cuando éramos ayer' de Pilar Eyra
Foto: Planeta

‘Cuando éramos ayer’ es un relato de otro tiempo. De una época pasada más que documentada en la que, sin embargo, parecían faltar voces. Las voces de aquellas mujeres y aquellos hombres que transitaban la vida rompiendo moldes o enfrentándose a situaciones inesperadas que nada tenían que ver con su posición social y económica. «El libro empieza de una forma muy suave, muy romántica. Es al principio un poco, amor y lujo…y luego se va endureciendo como se empezaron a endurecer esos años», nos explica con esa manera única y precisa que posee.

«Puede decir que, ‘Cuando éramos ayer’, es una novela con mimbres autobiográficos pero no deja de ser ficción»

Pilar Eyre en el Liceo de Barcelona
Foto: Jona Jaraba

Silvia Muntaner es el nombre de la protagonista de esta novela repleta de personajes femeninos de capital importancia. Y en Silvia, este personaje de ficción creado, se hace inevitable no ver a Pilar. Cuando se lo preguntamos, porque tras leerla, se hace complicado no ver la obra algo autobiográfica, Pilar Eyre sonríe con cierta picaresca y nos responde con una naturalidad pasmosa muy propia de su arrolladora personalidad: «La verdad es que sí, tiene muchas vivencias mías, lo que pasa es que también es cierto que le pasan cosas que a mí no me pasaron. La novela está ambientada en mi época de juventud, la protagonista tiene mis mismos años y entra en la universidad el mismo año en el que entré yo para estudiar además, la misma carrera, Filosofía y Letras. Puede decirse que es una novela con mimbres autobiográficos pero no deja de ser ficción».

Charla con Pilar Eyre: «Siempre he creído que la novela es la aristocracia de la literatura»

Un relato que empieza en el Ritz de la Ciudad Condal 

El interior del hotel Ritz de Barcelona, actual Palace
Foto: Hotel Palace Barcelona

Con 100 años reinando en la Ciudad Condal, aunque ahora se llama El Palace, el hotel Ritz es un auténtico emblema y fue, en otro tiempo, el gran punto de encuentro de la alta sociedad barcelonesa. Silvia Muntaner, la joven de clase alta entorno a la que gira la trama de la novela de Eyre, se presenta como una chica con aspiraciones que van más allá que las de cualquier de las chicas de su entorno y, el día de su tradicional puesta de largo este icónico hotel, decide sacar toda su rebeldía y cambiar drásticamente el rumbo de su vida.

Un discípulo de Balenciaga, presente en la novela y una mantilla de Jackie Kennedy

Audrey Hepburn vestida del diseñador catalán Pedro Rodríguez Cervera

La moda marca épocas y no podía dejar de estar presente en ‘Cuando éramos ayer’. Uno de los diseñadores mencionados por Eyre en la trama es Pedro Rodríguez Cervera ​​que fue un diseñador de moda español, contemporáneo y amigo de Balenciaga y que creó su propia casa de alta costura en Barcelona en 1919 y que llegó a vestir a grandes como Audrey Hepburn. Este creativo, es el que en el libro, firma el diseño que la joven protagonista debía lucir en su tradicional puesta de largo en el Ritz. Pero además, a parte de otras piezas fashion como un vestido de Valentino de su icónico color rojo, también es protagonista en el relato una mantilla con sello barcelonés que lució  Jackie Kennedy en el funeral de John F. Kennedy. Un hecho histórico que es recogido e introducido en la narración con perspicacia perfecta.

Barcelona como escenario de 1968 a 1992

Pilar Eyre en el hotel Ritz de Barcelona

Barcelona es la ciudad que vio nacer a la intrépida Pilar Eyre y es, el escenario de este nuevo libro que consiste en un relato que abarca varías décadas y acaba reflejando a una sociedad cambiante que se adaptar como puede a los acusados cambios que va sufriendo. El retrato de la burguesía catalana con sus costumbres, sus valores, el peso de las apariencias y hasta, incluso, su decadencia. Un tiempo que marcó de manera diferente a distintas generaciones y que la escritora ha querido retratar y relatar desde su propia experiencia pero construyendo una novela de ficción verdaderamente emocionante y evocadora, como su título. «Ha valido la pena vivir lo que has vivido», le dice en la novela Silvia, a su madre, una burguesa abnegada a la que, como es lógico, le cuesta asumir los drásticos cambios que ve reflejados en su hija. ¿Cuándo se lo dice? Cuando eran, ayer.