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Julián Porras-Figueroa sobre el papel clave de Olivia de Borbón en su éxito empresarial: «Sin ella jamás hubiera podido crear mi marca»

Julián Porras celebró el primer aniversario de Black Roan, la firma de sastrería a medida que fundó hace un año

El empresario se mostró orgulloso de la evolución del proyecto

Julián destacó el papel fundamental de su socio en el éxito alcanzado, pero también de Olivia de Borbón

Hace apenas un año, Julián Porras-Figueroa abría las puertas de Black Roan, el proyecto empresarial con el que cumplía uno de sus grandes sueños: trasladar su pasión por la moda masculina al universo de la sastrería a medida. Doce meses después, el empresario ha celebrado el primer aniversario de la firma rodeado de familiares, amigos y algunos de los rostros más conocidos de la sociedad madrileña, en una noche muy especial que sirvió para hacer balance de un año marcado por el crecimiento y la consolidación de la marca. La celebración, que tuvo lugar en el emblemático Jimmy’s Restaurant de Madrid, reunió a personalidades como Carla Goyanes, Colate Vallejo-Nájera, Álvaro de Marichalar, Cristina Cifuentes, Esther Doña o Juan Peña, entre otros muchos invitados. Sin embargo, la gran protagonista junto a él fue, una vez más, su mujer, Olivia de Borbón, a quien el empresario considera una pieza fundamental tanto en su vida personal como en su trayectoria profesional.

Visiblemente emocionado por todo lo conseguido en estos primeros doce meses de actividad, Julián reconoció ante COOL que atraviesa uno de los momentos más felices de su carrera. «Estoy con una ilusión tremenda. Es el aniversario de la marca y también su presentación oficial a los medios de comunicación. Estoy muy contento porque, además, es un negocio que me divierte muchísimo y que me ilusiona cada día. La verdad es que me lo estoy pasando pipa», aseguró entre sonrisas.

Julián Porras-Figueroa en un evento en Madrid. (Foto: Europa Press)

La evolución de Black Roan ha superado incluso las expectativas iniciales de sus fundadores. Lo que comenzó como una apuesta personal se ha convertido en una firma con una creciente cartera de clientes y una importante presencia dentro del sector de la moda masculina. Un crecimiento que Julián atribuye al trabajo constante y al cuidado de cada detalle. «La aceptación ha sido espectacular. Hemos tenido una respuesta increíble por parte de los clientes. Hay amigos que se han convertido en clientes y clientes que se han convertido en amigos. Eso es algo muy bonito y significa que estamos haciendo bien las cosas», explicó.

Pese a que muchos le consideran la imagen visible de la marca, Julián quiso aprovechar la ocasión para poner en valor el trabajo de quienes le acompañan en esta aventura empresarial. Especialmente el de su socio, Fernando Suárez Garzón, perteneciente a una familia con varias generaciones de tradición en la sastrería. «Yo puedo ser la cara visible, pero él es quien está en el taller, remangado, haciendo que todo funcione. Si hoy estamos aquí celebrando este éxito es gracias a él. El mérito es enorme y creo que es importante reconocerlo», señaló.