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Fernando Torres

Fernando Torres (42 años) sobre su infancia en Fuenlabrada: «Vivíamos en un piso de 80 metros y fui muy feliz»

Antes de convertirse en uno de los grandes referentes del Atlético de Madrid y en campeón del mundo con la Selección Española, Fernando Torres fue un niño de barrio que encontraba la felicidad en las pequeñas cosas. Criado en Fuenlabrada, en el sur de Madrid, el exfutbolista recuerda con cariño una infancia marcada por la familia, los amigos y su pasión por el fútbol. Una etapa que, pese a las dificultades económicas, volvería a vivir exactamente igual.

Una infancia feliz en un hogar humilde

Fernando Torres nació el 20 de marzo de 1984 en Madrid y creció en una familia trabajadora junto a sus padres, José Torres y Flori Sanz, y sus hermanos mayores, Israel y Mari Paz. Su hogar era un piso de unos 80 metros cuadrados en Fuenlabrada, un entorno sencillo en el que aprendió valores que todavía hoy considera fundamentales.

«Yo he vivido toda mi vida en un piso de Fuenlabrada de 80 metros y ahora tengo una vida completamente diferente. Pero la esencia es la misma. Tengo muy claro lo que es importante. Sé de dónde vengo», explicó en una entrevista con El Mundo.

Sus palabras reflejan el vínculo que mantiene con sus orígenes, a pesar de que su trayectoria profesional le permitió alcanzar una situación económica muy diferente. Para el exdelantero, la felicidad de aquellos años no dependía del tamaño de la vivienda ni de los bienes materiales, sino de las personas que le rodeaban y de las experiencias que compartía con ellas.

(Foto: Marca)

El fútbol, su gran pasión desde pequeño

Durante su infancia, el balón ocupaba buena parte de su tiempo libre. Los parques, las calles y los espacios del barrio se convertían en improvisados campos de fútbol donde jugaba con sus amigos. A veces, incluso tenían que buscar alternativas para practicar su deporte favorito.

«Yo recuerdo mucho mi infancia. En el parque. Jugando. Cómo nos quitaba el balón el jardinero, porque estaba prohibido», recordó al hablar de aquellas tardes que permanecen en su memoria.

También saltaban las vallas de los colegios para encontrar un lugar donde jugar y llamaban a sus amigos por el telefonillo hasta reunir a suficientes compañeros para organizar un partido. Eran planes sencillos, pero llenos de ilusión, que contribuyeron a alimentar el sueño de aquel niño que acabaría convirtiéndose en una estrella internacional.

Detrás de esa pasión también estaba el esfuerzo de sus padres. Ambos hicieron sacrificios para ayudarle a continuar con su formación deportiva. Su padre llegó a escaparse del trabajo para llevarlo a entrenar, mientras que su madre realizaba largos trayectos en transporte público para acompañarlo. Un apoyo imprescindible en sus primeros pasos hacia el fútbol profesional.

(Foto: Ayuntamiento de Fuenlabrada)

Los valores que nunca ha olvidado

Con el paso de los años, Torres logró mucho más de lo que imaginaba cuando era pequeño. Debutó con el primer equipo del Atlético de Madrid en 2001, jugó en clubes como el Liverpool y el Chelsea y conquistó títulos importantes, entre ellos la Eurocopa y el Mundial con España.

Sin embargo, el éxito no ha borrado la huella de Fuenlabrada en su manera de entender la vida. El exfutbolista destaca que crecer en un entorno humilde le enseñó el valor del trabajo, el sacrificio, el esfuerzo y el respeto, principios que también desea transmitir a sus hijos.

Por eso, cuando recuerda aquellos primeros años, no habla de carencias, sino de felicidad y pertenencia. «Si volviera a nacer, no cambiaría ni un solo día de los que pasé allí», ha expresado al recordar su infancia.