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'EL ALMA AL AIRE'

Alejandro Sanz desata la locura en Madrid: flores, vítores y hasta un Almeida sorprendido por la avalancha de fans

  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, con experiencia en medios como Cadena SER, El Independiente y Diez Minutos. Actualmente cuento las historias detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial foco en actualidad, casas reales y televisión.

La Gran Vía de Madrid llevaba horas esperando a Alejandro Sanz. Desde las siete de la tarde, los seguidores del cantante se han ido agolpando a las puertas del Teatro Ocaso Coliseum para intentar verle de cerca a su llegada al estreno de El alma al aire, el musical que lleva sus canciones al escenario y que este miércoles ha celebrado su première en la capital. El ambiente ha ido creciendo a medida que avanzaba la tarde, con móviles preparados, cámaras apuntando a la entrada y fans pendientes de cualquier movimiento que anunciara la llegada del artista. Algunos habían querido preparar un recibimiento todavía más especial y esperaban con flores en la mano para entregárselas a Alejandro Sanz. Cuando finalmente ha aparecido, los gritos y los vítores han tomado la calle y el cantante ha recibido una pequeña muestra de lo que supone seguir siendo uno de los artistas españoles más reconocibles para varias generaciones. COOL ha estado allí y ha podido comprobar cómo, por unos minutos, las puertas del teatro se convertían en el escenario de su propia noche de concierto.

Alejandro ha llegado sonriente, saludando y agradeciendo el cariño de quienes llevaban horas esperándole, antes de cruzar las puertas del Coliseum. Entre los invitados que no han querido perderse esta cita estaba José Luis Martínez-Almeida, que ha acudido al estreno acompañado por la concejala delegada de Turismo, Almudena Maíllo. El alcalde de Madrid ha coincidido con el cantante a su llegada y ambos han posado juntos ante las cámaras, sonrientes, en una de las imágenes más comentadas de la noche. Almeida, además, no ha ocultado su sorpresa ante la cantidad de fans que llevaban horas esperando al cantante a las puertas del teatro, en una noche en la que Alejandro era, indiscutiblemente, el gran protagonista. La presencia del regidor madrileño ha puesto también el sello institucional a una de las grandes apuestas teatrales que llegan esta temporada a la Gran Vía.

Alejandro Sanz junto a sus hijos en el estreno de ‘El alma al aire’. (Foto: Europa Press)

El artista, además, no ha querido vivir la noche solo. Por primera vez ha posado públicamente junto a sus cuatro hijos, Manuela, Alexander, Dylan y Alma, y lo ha hecho acompañado de Stephanie Cayo, con quien también ha protagonizado su primer posado público como pareja. Raquel Perera, madre de Dylan y Alma, tampoco se ha perdido la cita. La estampa familiar ha sido una de las más especiales de la noche, con un Alejandro visiblemente feliz por tener a los suyos cerca en un estreno que llevaba cuatro años esperando. A su alrededor también se han reunido numerosos rostros conocidos, entre ellos Manuel Alejandro, Samantha Vallejo-Nágera, Cristina Tárrega, Adrián Lastra, Anne Igartiburu y Pastora Soler, que han querido acompañar al cantante en la puesta de largo de un proyecto que Stage Entertainment ha ido gestando durante cuatro años.

Así es el mundo de Alejandro Sanz sobre las tablas

Y después de los flashes, los saludos y los gritos que durante horas habían resonado en la puerta del Coliseum, tocaba descubrir qué había detrás de tanta expectación. El alma al aire parte de una premisa muy clara: no contar la vida de Alejandro Sanz, sino construir una historia propia a partir de su universo musical. El cantante puso dos condiciones desde el comienzo: que la trama estuviera vinculada al sur, a sus raíces y a España, y que no fuera un biopic. De ahí nace Gazulea, un pueblo pesquero imaginario donde se mezclan costumbrismo, poesía y realismo mágico. Allí vive Ale, un joven músico que intenta encontrar su propio camino hasta que la llegada de Alma, una promotora inmobiliaria madrileña que se instala en la localidad con sus dos hijas, altera la tranquilidad de la comunidad.

La gran particularidad del montaje está en lo que ocurre con las canciones. Los grandes éxitos de Alejandro Sanz no aparecen simplemente para que el público los reconozca y los aplauda, sino que están integrados en la acción y sirven para contar lo que les sucede a los protagonistas. El alma al aire, No es lo mismo y otros temas de su repertorio aparecen con nuevos arreglos y son interpretados en directo por diez músicos, en algunos momentos a dúo y en otros con toda la compañía. Así, canciones que forman parte de la memoria colectiva adquieren otra lectura cuando salen de la voz de Sanz y pasan a estar en boca de los personajes. El reto es conseguir que el público reconozca temas que conoce perfectamente y, al mismo tiempo, pueda escucharlos como si fueran nuevos.

Imágenes de ‘El alma al aire’. (Foto: Europa Press)

La historia, además, va bastante más allá de las relaciones sentimentales que vertebran la trama. En Gazulea aparecen cuestiones como la gentrificación, el turismo, la defensa de las raíces y el proceso de madurez, especialmente a través de unos personajes que se ven obligados a decidir qué quieren conservar y qué están dispuestos a cambiar. Ale se encuentra en ese momento de búsqueda en el que necesita descubrir quién es más allá de su familia y de su pueblo, mientras la llegada de Alma introduce nuevas tensiones en una comunidad acostumbrada a funcionar a su manera. El tono combina emoción y humor con ese punto de fantasía que recorre todo el montaje y convierte Gazulea en un lugar suspendido entre lo real y lo imaginario.

Álvaro Tato, responsable del libreto, ha construido así una especie de Macondo sureño inspirado en el imaginario de Alejandro Sanz y en su vínculo con el sur. El viento de Levante, tan característico de ese paisaje, también cobra protagonismo sobre el escenario a través del personaje interpretado por Inma ‘La Carbonera’, convirtiéndose en algo más que un simple elemento decorativo. Y aunque Alejandro Sanz ha seguido de cerca todo el proceso creativo, ha acudido a ensayos y ha aportado su visión, no aparece en ningún momento sobre el escenario: su presencia está en las canciones, en las letras y en el universo que ha servido como punto de partida para levantar una historia completamente nueva.

El resultado es, por tanto, un musical que intenta hacer algo más que reunir los éxitos de uno de los grandes nombres de la música española. Toma canciones que el público ya siente como propias y las pone al servicio de otros personajes, otros conflictos y otra historia, sin perder por el camino la esencia del repertorio de Sanz. Y quizá ahí está la paradoja de la noche: mientras fuera del Coliseum Alejandro provocaba gritos, móviles en alto y flores entre sus seguidores, dentro del teatro conseguía algo distinto, pero relacionado: que su voz siguiera presente aunque él ya no estuviera sobre el escenario.