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casa real española

La casa donde pillamos a Irene Urdangarin con un amigo: es de Pedro Campos, colega del emérito, y cuesta 600.000 euros

Irene Urdangarin ha aprovechado su última visita a Galicia para acompañar al rey Juan Carlos I en uno de sus planes favoritos: navegar por las aguas de Sanxenxo. La hija de la infanta Cristina, que estudia en Oxford y mantiene un perfil discreto, ha reaparecido junto a su abuelo en una jornada en la que también ha llamado la atención la presencia de un chico joven. Ambos han compartido este plan con el emérito, que ha regresado a España para participar en una nueva cita náutica.

La visita ha dejado una imagen poco habitual. No es frecuente ver a la hija de Iñaki Urdangarin acompañando a su abuelo en sus escapadas gallegas, aunque la relación entre ambos se mantiene. La última vez que Irene estuvo con don Juan Carlos en este tipo de planes fue hace aproximadamente un año. En esta ocasión, además, su acompañante habría tenido la oportunidad de conocer al padre de Felipe VI, en una escena que recuerda a otras visitas familiares a Sanxenxo.

Pero ¿dónde se aloja el rey Juan Carlos cuando viaja a Galicia? Su refugio se encuentra en una vivienda propiedad de Pedro Campos, presidente del Real Club Náutico de Sanxenxo y uno de los amigos más cercanos del monarca. Se trata de una casa situada a unos dos kilómetros de la localidad pontevedresa, en un enclave privilegiado y con una de las características que más llaman la atención: tiene acceso directo a la playa de Nanín.

Así es la casa de Pedro Campos donde vimos a Irene Urdangarín

OKDIARIO desveló en exclusiva en 2023 algunos detalles de esta residencia gallega, que entonces estaba valorada en unos 500.000 euros. Actualmente, su valor se sitúa en torno a los 600.000 euros, según la estimación que manejamos. Más allá de su ubicación, la vivienda reúne las comodidades necesarias para que el emérito (y su familia) disfrute de sus estancias en España con tranquilidad y privacidad.

Irene Urdangarín saliendo de la casa de Pedro Campos. (Foto: EP)

La casa está distribuida en dos plantas y cuenta con espacios pensados para compartir tiempo con familiares y amigos. En la planta baja se encuentra un salón equipado con sillones y un gran televisor. También dispone de una sala de juegos en la que destaca un futbolín y que conecta directamente con el jardín, una zona exterior amplia que permite disfrutar del entorno gallego sin necesidad de salir de la propiedad.

En la planta superior se encuentran los dormitorios, entre ellos el espacio en el que descansa Juan Carlos I durante sus visitas. La decoración combina fotografías familiares con cuadros de estilo moderno, en una vivienda que responde más a la idea de un hogar privado que a la de una residencia oficial.

Segundos después de Irene, su amigo salió de la casa. (Foto: EP)

Pedro Campos, el amigo que siempre recibe al emérito

La confianza entre Juan Carlos I y Pedro Campos viene de lejos. El presidente del Real Club Náutico de Sangenjo se ha convertido en una de las personas fundamentales del círculo gallego del padre de Felipe VI y en uno de sus anfitriones habituales cada vez que regresa a España.

Campos ha mantenido siempre un perfil discreto, pese a que su amistad con el monarca le ha situado en numerosas ocasiones en el foco mediático. Su casa se ha convertido en una base para las estancias del emérito, desde donde puede desplazarse con facilidad hasta el puerto y el club náutico para reencontrarse con sus amistades y participar en las competiciones de vela.

Está casado con Cristina Franze, que también forma parte del entorno de confianza del rey Juan Carlos. La pareja ha ofrecido al monarca un lugar en el que alojarse durante sus visitas gallegas, lejos de la exposición de una residencia oficial y con la privacidad que busca en sus viajes.

La infanta Elena también suele desplazarse a Galicia cuando su agenda se lo permite para pasar tiempo con su padre. Por eso, la presencia de Irene Urdangarin en esta última visita adquiere un significado especial: la joven ha compartido con su abuelo una de sus grandes aficiones.

Por el momento, no se ha confirmado oficialmente la identidad del joven que la acompaña ni la naturaleza de su relación con Irene. Lo que sí vuelve a quedar patente es que Sangenjo continúa siendo uno de los lugares de referencia para Juan Carlos I cuando regresa a España.